Gonzalo fernández-gallardo jiménez



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AIVDJ, envío 92. Sobre el ascenso de Espinosa y los problemas que comenzaba a tener Fresneda (“la poca actividad desarrollada por Fresneda entre 1568 y 1571”), cf. H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia. El confesor real fray Bernardo de Fresneda”, en J. MARTÍNEZ MILLÁN (dir.); La Corte de Felipe II, Madrid 1994, p. 184. Los dos eran mal vistos en Roma. De Espinosa, el cardenal Alejandrino decía al nuncio Rossano: “Nella lettera publica io ho scritto più modestamente del cardinale Espinosa di quello che cé veritá… Nostro Signore (papa Pio V) mi commisse che io facessi sapere a V.S. che il cardinale manca in molte cose di fare quello officio che deveria appresso il re in honore di questa santa sede. Da Nostro Signore é stato reputato indegno di quella dignitá che tiene et ha detto qualche volta essersi pentito de haberlo fatto cardinale”, citado por J. L. GONZÁLEZ NOVALÍN; “El cardenal Espinosa (+1572). Proceso informativo para su consagración episcopal”, Anthologica Annua 15 (1967) 467-468.


246 AZ, carp. 163, n. 5.


247 Se pueden encontrar algunos datos sobre este personaje en M. R. PAZOS; “Provinciales compostelanos”, AIA 24 (1964) 63-114. Sobre esta supresión, con poca precisión, Pazos dice que después de Cisneros “los conventuales seguían existiendo como enclaves dentro de las provincias observantes”: p. 70.


248 Fue nombrado arzobispo de Santafé de Bogotá el 8 de noviembre de 1570: cf. C. EUBEL; Hierarchia cattolica, vol III, Münster 1923, p. 196.


249 Cf. H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia…”, p. 172. Más noticias sobre Francisco Guzmán en M. de CASTRO; “Confesores Franciscanos de la emperatriz doña María de Austria”, AIA 45 (1985) 130-139.


250 O. STEGGINK; o. c., p. 75. Y, “fue en relación con la reducción del conventualismo franciscano donde Fresneda tuvo un importante protagonismo”: H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia…”, p. 182. Desconocemos en base a qué se ha podido afirmar “que Fray Bernardo de Fresneda se manifiesta en sus cartas al Vaticano contrario a la reforma que pretende el monarca”: P. VÁZQUEZ VALDIVIA; “Los procesos inquisitoriales a Fray Diego de Estella”, en A. MESTRE – E. jiménez; Disidencias y exilios en la España Moderna. Actas de la IV Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna. Alicante, 27-30 de mayo de 1996, Alicante 1997, p. 172.


251 Natural de Ciudad Rodrigo y hermano de Rodrigo Pacheco, primer marqués de Cerralbo: cf. J. de SANTA CRUZ; Chronica de la Santa provincia de San Miguel…, Madrid 1671, pp 13-15. El mismo Francisco Pacheco recordaba su trabajo como Ministro Provincial: cf. AGS, P.R., 23-227, fol 22.


252 Cf. H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia…”, p. 166.


253 Es inédito: AGS, P. R., 23-227, fols. 21-22 (ver apéndice nº 2).


254 Contiene este punto alguna imprecisión importante; afirma que las provincias observantes tenían provinciales, cuando eran vicarios; o que había diversos grupos observantes porque el general era conventual.


255 AGS, P.R., 23-227, fols 24-27.


256 Ibid., fol 27.


257 "...Confesor del Rey, que era más que serlo todo": G. Marañón; Antonio Pérez, vol I, Madrid 1948, p. 122. “Confesores regios –verdaderas potencias en aquel reinado”: M. FERNÁNDEZ ÁLVAREZ; Felipe II y su tiempo, Madrid 1998, p. 261.


258 Su actuación contra el Arzobispo Carranza también fue en la penumbra: "Otra personalidad que actúa contra Carranza, aunque envuelto en penumbra es el franciscano fr. Bernardo de Fresneda": J. I. TELLECHEA IDÍGORAS; Tiempos recios, Salamanca 1977, p. 123. El mismo Tellechea había escrito antes: “Bernardo de Fresneda, personalidad sinuosa que ha escapado a la atención de los historiadores, porque entonces y hoy queda encubierta en la penumbra su actuación tortuosa contra Carranza”: J. I. TELLECHEA IDÍGORAS; El arzobispo Carranza y su tiempo, vol I, Madrid 1968, p. 72.


259 “Bernardus de Fresneda seu Fraxineto, ordinis minorum observantium, episcopus Conchensis cogitavit hoc anno (1566) minorum conventualium seu claustralium reliquias in Hispania superstites extinguere. Hispano itaque regi, apud quem plurimum gratia et auctoritate valebat, quum ei a confessionibus adfuisset, persuasit, ut negotium susciperet, quod rege instante confectum est a pontifice: Maxime cuperemus die 2 decembris”: AM, vol. XX, p. 69. Este protagonismo de Fresneda lo reconoce también Manuel de Castro, no en su estudio sobre esta supresión, pero sí en una nota al publicar la "Crónica de la Provincia Franciscana de Santiago, 1214-1614", Madrid 1971, p. 237.


260 AGS, P.R., 23-227, fol 206.


261 Cf. Á. URIBE; La Provincia Franciscana…, vol. II, p. 34.


262 En la documentación relativa a América, aparece como “Comisario de Corte, capaz de hacer nombramientos, y a su vez mezclado en turbios asuntos como cierta condonación de 4000 escudos de oro a fr. Jerónimo de Mendoza”: R. MOTA MURILLO; “Contenido franciscano de los libros de Registro del Consejo de Indias de 1551 a 1600”, AIA 48 (1988) 101.106.172.174. Hizo valer el conocimiento y poder que le daban estos cargos para influir en los nombramientos eclesiásticos, aunque no tuviesen mucha relavancia, como el caso del “beneficio rural de San Pancracio que es de la diócesis de Mecina en Siçilia”, (4-5-1564): AGS, Patronato Eclesiástico, leg. 2. Incluso el franciscano conventual Juan Moreno tuvo que recurrir a Fresneda entre 1560 y 1565, en nombre de la ciudad de Lérida, para conseguir que el obispo sufragase parte de los gastos de la Universidad: cf. P. SANAHUJA; “La Universidad de Lérida y los franciscanos”, AIA 7 (1947) 167-242. Según Sanahuja, Fresneda y Moreno eran “amigos”. Juan Moreno fue confirmado el 18 de julio de 1563 por el Ministro General como Comisario General para la reforma de las Provincias de Aragón y Santiago: Archivo general OFMConv, Roma, Registum… a Sapientibus. 1562-1565. El 21 de octubre de 1567 Felipe II escribía al obispo de Lérida recordándole la carta que ya le había escrito el 4 de julio para que restituyese a Juan Moreno los libros, corporales y hábitos, y otras cosas de su uso personal, confiscadas en la toma del convento por los Observantes, dado que ya se había pasado a la Observancia y pensaba vivir en Aragón: carta publicada en J. GARCÍA ORO – Mª J. PORTELA SILVA; “La reforma religiosa en la Corona de Aragón…”, p. 446.


263 También intervenía en el nombramiento de otros confesores de la familia real: cf. M. de CASTRO; “Confesores de la emperatriz Dª Mª de Austria”, AIA 45 (1985) 113-152.


264 Datos tomados de J. GOÑI GAZTAMBIDE; “Fresneda”, en Diccionario de Historia Eclesiástica de España, Suplemento I, Madrid 1987, pp. 334-343. Una breve nota biográfica se encuentra también en A. URIBE; “Colegio y colegiales de San Pedro y San Pablo de Alcalá”, AIA 39 (1979) 129-130. A. Uribe es uno de los que afirman que fue Arzobispo electo de Toledo y que renunció; tal afirmación no tiene ninguna base fiable, como ya lo mostró J. M. POU Y MARTÍ; “Fr. Bernardo de Fresneda. Confesor de Felipe II, obispo de Cuenca y Córdoba y arzobispo de Zaragoza”, AIA 33 (1930) 583-584. Se puede ver también una reseña más actual sobre la vida y actuaciones de Fresneda en J. MARTÍNEZ MILLÁN – C. J. de CARLOS MORALES (Dirs.); Felipe II (1527-1598). La configuración de la Monarquía Hispánica, Salamanca 1998, pp. 377-378.


265 O. STEGGINK; o. c., p. 75.


266 H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia…”, pp. 150-151. Este estudio de Henar Pizarro es el más ponderado y matizado que tenemos hasta el momento de la obra de Bernardo de Fresneda.


267 Contrasta esta imagen de Fresneda con la que han presentado los historiadores Franciscanos Observantes: una perspectiva edulcorada que llega a falsear la inmensa cantidad de datos negativos que conocemos de tan diversas fuentes. La visión “oficial” sobre el personaje ha sido ésta: "Siendo nuestro Fr. Bernardo varón muy espiritual y fiel observador de la regla franciscana sentía en el alma el mal ejemplo que por aquel tiempo daban los pocos conventuales que a despecho de la grande reforma del Cardenal Cisneros habían podido permanecer en España, por lo cual, procuró, según escriben autorizados autores que el Rey obtuviese de la Santa Sede la supresión de aquella Familia en nuestra nación": J. M. POU Y MARTÍ; “Fr. Bernardo de Fresneda …”, p. 586.


268 "Es ambiciosísimo cuanto se puede imaginar, por lo que le gusta encargarse de cuantos negocios se ofrecen y se entromete en muchos asuntos, deseando que se sepa cuánto vale y puede"."Entra en todos los Consejos y siente mucho placer en ser protagonista en todos los negocios". "Tiene 60.000 escudos de entrada y más, si quiere, puesto que no hay nadie que negocie en la Corte que no le haga algún regalo para obtener su favor. Gasta profusamente, tanto que no hay ningún señor en la corte que viva tan opíparamente como él, teniendo siempre una mesa grandísima y esplendísima de los más delicados manjares que se pueden encontrar. Su casa se compone de 200 personas... Tiene fama de saber poco, particularmente en manejos de Estado... Es lentísimo en los despachos... Es poco amado en la corte y pocos son los que hablan bien de él, y por ser confesor de un rey tan grande y poderoso, y frayle de San Francisco, ya que continúa llevando el hábito, escandaliza a muchos con su modo de vivir. El rey lo estima mucho, comunica con él todos los asuntos y con frecuencia está a solas con él mucho tiempo. Su autoridad y grandeza va creciendo cada día y se tiene por cierto que si el arzobispo de Toledo muriese o fuese privado..., le sucedería en la dignidad". Sin embargo, su nombramiento como obispo de Córdoba lo consideraron así: "al presente, por conocerle mejor, lo ha apartado (el rey) de la corte nombrándole para el obispado de Córdoba, que vale 40.000 escudos, y obligándole a la residencia". En 1577 se dice: "El Obispo de Córdoba, confesor en otro tiempo, ya no está en la corte; se le dio el arzobispado de Zaragoza. Es un hombre falso, maligno, revolvedor y hoy de poquísima autoridad, y la facción dominante lo tiene alejado". Citas tomadas de J. GOÑI GAZTAMBIDE; “Fresneda…”, pp. 334-343.


269 Así se desprende de la carta que envió el nuncio Castagna al cardenal Reomano el 8 de abril de 1566: cf. L. Serrano; Correspondencia…, vol. II, pp. 176-177. En nota aclara que "había escrito el cardenal Crivelli, exhortando al Confesor del Rey a vivir más en conformidad a la modestia episcopal, y a ‘far più presto profession di giovare che di nocere al prossimo suo’ (Alejandrino a Castaña, 12 marzo 1566, en Nunciatura de España, Vol I, fol. 314, orig.)". Aparece también en el artículo del mismo autor: “Primeras negociaciones de Felipe II con el papa S. Pío V”, Hispania 1(1940)102. Durante mucho tiempo, diversos autores titubearon a la hora de hacer esta afirmación: cf. A. Andrés; “Fray Diego de Estella (1524-1578). Causas, incidentes y fin de un proceso”, AIA 2 (1942) 152. Pero la carta de Castagna al cardenal Alejandrino, de 15 de mayo de 1567, no deja lugar a dudas: "Il vescovo di Cuenca, dice, si e lamentato con me molto amaramente perchè dice chel' Card. Pacceco et l'Imbasciator di Roma, scriváno che S.S. ha detto che un N. fra de S. Domenico, fece dishonore a quella religione et egli fa il simile a queata de S. Francesco, et altre parole per le quali S.S. mostra d'haverlo in mala opinione, del' che sta con grandissimo travaglio... et chel' Re sta risentito che un tal' frate di S. Francesco, di mala nàtura. com'esso dice, ha mandato non so che libro et lettere piu a questo che al' ministro suo propio che li riferiva bene, com'ho detto di sopra... Mi ha mostrato ancora un processo gli anni passati fatto dal' ministro generale de S. Francisco et una sententia contra un' fra Diego Estella, il quale dice ch' é stato quello ch' ha dato cosi mala informatione a S.S. di lui et de questa corte, il che mi ha mistrato per diminuire la fede de detto frate...”: Ibid., pp. 152-153. El mismo Diego de Estella confesó, por escrito, "que la dicha carta no contenia infamia ni testimonio contra el señor obispo de Quenca, sino que solamente suplicaba a Su Sanctidad le embiase a su Obispado”: Ibid., p. 157. Esto era en Toro, el 7 de enero de 1567, ante la acusación de falsificación de firmas, que él confirmó. Era una manera de defenderse de la feroz persecución a la que Fresneda le había sometido.


270 Ibid., p.156.


271 Ibid., pp. 151-152.


272 AA.VV, “Rasgos biográficos de Fr. Diego de Estella”, AIA (1924) 7-35. Sobre este tema: pp.19-24.


273 AIVDJ, envío 89, 126 u 804, o envío 91, fol. 4. Es una carta sin fecha, pero escrita cuando era obispo de Córdoba, luego entre 1572 y 1577.


274 O. STEGGINK; o. c., p. 100: “Con más razón -arguye Carranza- se concederá al rey de España tal breve, no siendo el rey ejecutor de la reforma, sino su confesor, el obispo de Cuenca”.


275 Ibid., p.323.


276 Ibid., pp. 471-472.


277 J. I. TELLECHEA IDÍGORAS; “Pole, Carranza y Fresneda. Cara y cruz de una amistad y de una enemistad”, Diálogo ecuménico 8 (1973) 287-393.


278 “¿Existen motivaciones secretas de índole personal en Fresneda? ¿Puede hablarse de una aversión e inquina de Fresneda contra Carranza? ‘quizá le fuese mejor al dicho fray Bartolomé no ser Arzobispo’. Nunca podremos saber toda la carga emocional que encierran estas palabras; estamos ciertos de que no reflejan un limpio pesar ni son dignas de una pura alma franciscana”: Ibid., p. 339.


279 “Fresneda pudo actuar ocultamente espiando, delatando, escribiendo; mas no tuvo recato en mostrarse maledicente y hasta apasinado adversario de Carranza. Su animosidad adquirió nueva virulencia a raíz del nombramiento de Carranza para el arzobispado y no conoce límites después de la prisión de su enemigo. El tan cacareado secreto jurado de la Inquisición hace agua por todas partes: Fresneda, que no era Inquisidor y por consiguiente no tenía acceso a los secretos, los conocía; y teniendo doble motivo para guardarlos, los violó en más de una ocasión. Los celos y la envidia están en la raíz de esta fea inquina. Todas estas afirmaciones tan graves respecto a la personalidad del confesor real, tienen abundante apoyatura en las declaraciones de muchos y variados testigos”: Ibid., p. 340.


280 “Otro personaje que tenía también mucha influencia era el obispo de Cuenca y confesor del rey, Fray Bernardo, que había tomado el nombre de Fresneda a causa del lugar de su nacimiento -pues era de extracción tan baja que no se conocía a ninguno de sus parientes- y pertenecía a la Orden de San Francisco. Había llegado a ser confesor de Felipe II merced a la protección de Ruy Gómez cuando el hijo de Carlos V era todavía príncipe de Asturias. Su ambición no tenía límites y, a diferencia de Ruy Gómez, que nunca se jactaba del favor del rey y procuraba eludir las ocasiones de mostarse en público, le gustaba hacer ostentación de su valimiento y nada le producía tanta felicidad como verse acotado y honrado por todos. Gozaba del privilegio de entrar en los Consejos y no había cosa en que no procurara entrometerse. El rey le hacía mucho caso y le consultaba con frecuencia. A la dignidad episcopal y al cargo importantísimo de confesor del rey unía las funciones de Comisario de la Cruzada, durante las ausencias del arzobispo Valdés lo sustituía como Inquisidor general y desempeñaba también el puesto de capellán cuando el arzobispo de Santiago no estaba en la Corte”: L. P. GACHARD; Don Carlos y Felipe II, San Lorenzo de El Escorial 1984, p.171.


281 J. I. TELLECHEA IDÍGORAS; “Pole, Carranza y Fresneda…”, p. 347. El caso llegó hasta el enfrentamiento entre Órdenes. El mismo provincial observante, Ibarra, prohibió a algunos de sus súbditos que hablasen contra Carranza, cosa que no gustó a Fresneda: Ibid., pp. 350-351.


282 Cf. J. MARTÍNEZ Millán; “Elites de poder en tiempos de Felipe II (1539-1572)”, Hispania 49 (1989) 111-149. “Hasta 1579 la rivalidad de intereses entre los grupos de Alba y Eboli dominó todos los aspectos de la política de la Corte”: H. KAMEN; Felipe…, p. 89. Henar Pizarro matiza así esta importante cuestión: “Fresneda no se hallaba integrado en el círculo clientelar de Diego de Espinosa. Si bien el franciscano había accedido al confesionario regio gracias a la protección que le había dispensado Ruy Gómez de Silva, los recelos que despertaba en él la prestigiosa figura de fray Bartolomé de Carranza, el temor a que el navarro pudiese desbancarle del confesionario regio, con lo que perdería el importante influjo que le procuraba tan privilegiado cargo y, sobre todo, su desagrado ante el nombramiento del dominico como arzobispo de Toledo, prelacía que ansiaba ocupar él mismo, produjeron un cambio de actitud en Fresneda, quien consideró que su vinculación al ‘partido ebolista’ no le procuraba el pago esperado a sus servicios, por lo que inició un acercamiento al Inquisidor General Fernando Valdés”: H. PIZARRO LLORENTE; “Facciones cortesanas …”, p. 65.


283 J. MARTÍNEZ Millán; “Elites de poder…”, p.142.


284 “…los arzobispos de Sevilla y Valencia que son las amas que han criado estos alumbrados de Extremadura, siendo obispos de Badajoz, y siempre traen tras de sí gente de aquel seminario y para que V. Md. se entere destas cosas le suplico y encargo su Real conciencia que quiera ser informado por personas graves fieles y legales de la manera del gobierno destos Perlados en sus iglesias y obispados que por lo que he visto y veo en este soy cierto que V. Md. quedará muy desengañado de la opinión de que por ventura los ha tenido y tiene, y esta es verdad christiana, y Dios que me ha de juzgar sabe que a advertir a V. Md. esto no me mueve sino sólo zelo de Dios y de su santa fee y Religión; han tenido grande arte para que teatinos como sus aficionados los prediquen por santos y por este camino han hecho tan de su parte al Nuncio de su Sd. …”: Carta firmada en Córdoba el 5 de junio de 1575: AIVDJ, envío 89, caja 126, nº 138 (según otra numeración, nº 393).


285 L. Serrano; Correspondencia …, vol. I, p. 133. Se decía que quería convertir Roma en un convento. Desde el momento de su muerte, el pueblo romano le veneró como santo.


286 Ibid. p. 113.


287 Se refiere al breve por el que era nombrado vicario general de la Orden.


288 Copia de la carta: AGS, E., 902, 31, publicada en L. SERRANO; Correspondencia…, vol. I , pp. 112-113.


289 AGS, E., 902,23. Las anotaciones de Felipe II en este y en otros documentos de ese momento no dejan lugar a dudas en cuanto a que el doctor Martín de Velasco, miembro del Consejo de Castilla, era un hombre en quien tenía puesta su confianza, también en lo referente a la reforma, pues decía: “muestrese este capítulo a Veslasco para que me hable con ello y yo creo que avra de responder a esto y a los que antes abia escrito sebrello mismo de que provea dar tambien una copia”.


290 Los datos se encuentran en la información que el nuncio Castagna envió al cardenal Reomano, en carta del 8 de abril de 1566: cf. L. SERRANO; Correspondencia…, vol. I, pp. 176-177.


291 AGS, E., 902, 48.


292 Así se desprende de la carta de Requesens, con fecha 18 de septiembre de 1566: cf. L. SERRANO; Correspondencia…, vol. I, pp. 339-340. Pío V expresó en muchas ocasiones su deseo de encontrarse con Felipe II y pidió este encuentro muchas veces al embajador español. Como la supresión de los Franciscanos Conventuales era uno de los temas que llevaban entre manos, hay que suponer que el Papa querría hablarlo directamente con el rey de España. Esta reunión fue imposible: Felipe II ordenó a su embajador que rehusase un encuentro en la cumbre: “le pongais delante los grandes inconvenientes que estas visitas podrían traer consigo” (12 de febrero de 1567): AGS, E., leg. 904, 148. El caso es que en Roma habían coincidido las ansias de Fresneda, avaladas por Felipe II, y la idea de Pío V dentro de su Orden: “voulait donc liquider les conventuels”: cf. N. LAMAITRE; Saint Pie V, La Flèche 1994, p. 165.


293 L. SERRANO; Correspondencia…, vol. I, p. 339.


294 Ibid.


295 Ibid.


296 Ibid., p. 340.


297 L. SERRANO; Correspondencia…, vol. I, p. 340: "Parescióme apretar agora esto, assy por la necesidad que ay dello y por lo que V.M. lo dessa, como porque el Papa no commetiesse esta reformacion, como tratava de hazerlo, a las personas que dias ha scrivi a V.M. que desseava embiar a visitar por toda la christiandad, y fuesse esto ocasion de detenerse mucho mas en España, quanto mas deseando aun V.M. que no fuessen. Pero yo creo que el Papa, segun me ha dicho, no dexará de embiarlas; y supplicará a V.M. que les dé su favor y su ayuda, pero no entiendo que se occuparan en mas de informarse de la manera que viven los prelados, clero y religiones, para hazer la relacion y poner remedio en lo que viere necesidad; y paresçele al Papa que con menos que esto no puede cumplir con su obligacion y officio". Es la carta de 18 de septiembre de 1566.


298 La carta se encuentra en un estado de gran deterioro en el Archivo Ministerio Asuntos Exteriores. Embajada Santa Sede, leg.32, fols. 195-196; dice: “…de ver a su sanctidad tan bien incinado como dezis… reformacion de los manasterios de frayles y manjas claus…”. M. de Castro en su artículo sobre esta supresión (p. 203) menciona una real cédula con la fecha 28 de octubre de 1566 con largas instrucciones sobre la reforma, citando L. SERRANO;
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