Guantes para la mano amoral

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La crisis que delata Tedesco y “Usted mismo ltda.”


Pero —retomando el hilo de lo que veníamos diciendo— Tedesco hablaba de una crisis profunda.

¿Cuál es esa crisis?

Respuesta: la crisis en la cual entró el capitalismo en 1972.

Es necesario explicar cuál es el origen de esta crisis. Nosotros lo decimos con absoluta claridad: esta crisis del capitalismo obedece a las leyes objetivas que han generado todas las crisis en lo que va corrido de la historia del capitalismo...

La tasa de ganancia se fue al suelo. ¿Por qué se fue al suelo la tasa de ganancia?. Respondemos: porque había más capital constante invertido y se dejó de invertir en el capital variable. Esa correlación bajó la composición orgánica del capital. De este modo, la tasa de ganancia cayó y eso constituye un enorme problema para los “inversionistas”, para los empresarios, para los dueños del capital... que ellos deben o intentan resolver.

Y... ¿cómo lo resuelven?

Una respuesta —la nuestra— dice —desde el asumir el conocimiento científico que da cuenta de la dinámica del capitalismo explicada por las leyes descubiertas por Carlos Marx— en relación con la economía capitalista: aquí no se trata de la “buena voluntad”... no hay sino una manera de salir de la crisis del capitalismo y continuar, al mismo tiempo, bajo la existencia de esa sociedad como capitalista. Eso sólo puede lograse con más explotación de los trabajadores... aumentando el grado de explotación de la fuerza de trabajo.

Por eso, vienen organizando el trabajo de otra manera, de tal modo que se aumente el tiempo que los trabajadores dedican al trabajo “productivo” (el que da plusvalía).

...en este país existe una ley que estableció el modo y la manera según la cual el día no termina a las seis de la tarde sino... a las diez de la noche... Ello es coherente con esa lógica, que es una lógica de clase.

Pero se trata, además, en este caso, de incidir en la intensidad del trabajo, para aumentar su “ritmo”.

Por eso es necesario calificar la fuerza de trabajo, para que sea más productivo el trabajo (es decir genere más plusvalía)... El problema es “fácil”: se trata de lograr que la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo (medida como el trabajo socialmente necesario a su reproducción) y el valor de los productos convertidos en mercancías como resultado de ese proceso de trabajo, arroje una diferencia, un plus-valor...

El juego, una vez conocidas las leyes que esto determinan, es simple: queda expedita tanto la vía de extracción de plusvalía absoluta como por la de la plusvalía relativa: reduciendo el salario por debajo de su valor, abaratando los elementos que forman el capital constante en un proceso que avanza cabalgando sobre el desempleo (el “si no le gustó... váyase, mire aquí tengo un montón de hojas de vida”), manejando el comercio exterior (la famosa “globalización”, que no empezó ahora, por estos últimos días), aumentando el capital accionario9.

Pero —además— en esto hay un elemento sobre el que Marx no hizo, en su momento, un énfasis que lo ubicara como contratendencia (a la baja de la tasa de ganancia) pero que —ahora— está al centro y es el más osado y usado mecanismo de captación de ganancias extraordinarias con el que se intenta “nivelar” o subir, sino la cuota de ganancia, al menos, sí su masa. Se trata de la renta... y de la renta generada en los mecanismos de intermediación. Ése es, por estos días, el punto clave en el proceso que apunta a transformar las condiciones que han quebrado las tasas de ganancia: salir a cazar rentas, donde y como estén...

“Sociedad del conocimiento”: quiebra del trabajo “etiquetado”


Nos preguntan: ¿ahora ya no hay trabajo?. Trabajo si hay, lo que no hay es empleo, o como dicen ahora los ideólogos de este proceso de reorganización del trabajo, no hay ya “trabajo etiquetado”, con garantías, con todas esas cosas que los trabajadores conquistaron en la lucha de los últimos dos siglos...

¿Entonces qué ocurre en esta “sociedad del conocimiento”?

Sobreviene una profunda reorganización del trabajo que apunta al aspecto clave: liquidar el contrato de trabajo. Y... ¿cómo se hizo eso formalmente?

Respondamos: organizando —desde el Estado— las normas y las demás condiciones materiales, para generar una nueva forma de asalariado que no tengan, para los empresarios, las “dificultades” del contrato laboral. Esto se concreta en eso que se llama “Usted Mismo LTDA”, donde a Usted no lo contratan como trabajador sino como representante de una empresa (unipersonal) para que preste un servicio. A Usted no lo contratan como el trabajador fulano-de-tal, sino como el empresario-perano-de-tal, “nano”-empresario que se compromete a desarrollar un trabajo. Usted Mismo LTDA debe enviar a un trabajador a realizar el “servicio”. ¿A quien manda? Pues... a usted mismo. Sólo que, en esas “nuevas” condiciones, la empresa (a quien se le presta el servicio) ya no tiene responsabilidades con usted como trabajador. Tiene en cambio, un contrato de prestación de servicios. Usted Mismo Ltda tiene ya un manual. Éste que aquí ven, sienta los parámetros. “Tu eres tu propia marca, Marketing personal para un profesional”, de Manuel Schneer10. Es un libro del Grupo Editorial Norma, que entre otras cosas está dirigido por varios de los heroicos muchachos que en los años 70 habían fundado la editorial “Tigre de Papel” y otras aventuras textuales, con otros propósitos... muy distintos a los de la “misión y visión” de la empresa con la que ahora trabajan...

¿Cómo resuelven, o intentan resolver, ese problema?

Respondemos: a través de una marcha concentrada y brutal de las contra tendencias que acabamos de enunciar. Esto —quiérase que no— desata de manera soterrada o abierta una feroz lucha de clases, que en estos espacios suele no reconocerse, pero que también son, así, afectados...

La “sociedad del conocimiento” genera trabajos sin generar empleos. Golpea el “trabajo etiquetado” que era definido por un manual de funciones y tenía unas contraprestaciones sociales para la fuerza laboral, así “empleada”. La “sociedad del conocimiento” sienta las bases para des-regularizar el trabajo.

Sus ideólogos, sus teóricos, presentan la idea y —para hacerlo— acuden a un esquema desde el cual pretenden que pensemos el asunto. El esquema es la existencia de los “paradigmas”. Nos dicen: “viene un nuevo paradigma, y hay que aceptarlo... porque es nuevo”. Se supone que un “paradigma” reemplaza otro “paradigma”, y ese otro y así sucesivamente hasta el infinito... de tal modo que estamos continuamente sometidos al cambio, que se da como “cambio de paradigma”, absolutamente necesario...

Nos lo decía el profesor Candelo: ahora, hay que formar a los muchachos con una coraza que les ayude a adaptarse al cambio, una coraza flexible para adaptarse al cambio, por que el problema que hay que ayudarles a resolver a los nuevos trabajadores es elemental: deben aprender a “saber hacer en contexto”... para que dejen el contexto tal como está.

La lógica, pero también la orden del “nuevo” sistema es simple: “¡acomódese!”. Así, si uno hace o se somete a “continuos cambios”, uno está en una evolución constante, es decir, en una re-evolución. El problema de esta sociedad se resuelve con un truco fonológico o grafemático: si le aumentamos a la “revolución” una “e”, estaremos en plena re-evolución, y... nos evitamos muchos problemas.




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