Esteban gonzález pons


CAMPSISTAS Y ZAPLANISTAS SE AMENAZAN CON «DOSSIERS» Y CAMPS ESTUDIA DESTITUCIONES



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CAMPSISTAS Y ZAPLANISTAS SE AMENAZAN CON «DOSSIERS» Y CAMPS ESTUDIA DESTITUCIONES


Giner desafía al presidente y acusa de catalanistas a miembros del PP. González Pons califica de «delirio» sus afirmaciones y algunos militantes reclaman un expediente disciplinario


La guerra entre los dos sectores del PP, soterrada en las últimas semanas, ha vuelto a estallar. Y esta vez con una virulencia que se presume difícil de controlar. Dirigentes de los partidarios del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y del portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, han empezado a hacer circular dossiers con información sobre presuntas irregularidades del bando opuesto y que afectan a altos cargos de la Administración. El grave deterioro interno en el PP no es ajeno al comunicado que ayer difundió el presidente de la Diputación de Valencia, el zaplanista Fernando Giner, en el que lanza un desafío sin precedentes a Camps y a una institución de la Generalitat como la Acadèmia Valenciana de la Llengua.
La nota fue remitida por el departamento de prensa de la institución provincial un día después de que Camps no rechazara en las Cortes el dictamen de la AVL sobre el valenciano del pasado 9 de febrero. Camps, que dio por cerrado el conflicto lingüístico, aseguró de forma enérgica que el PP es de centro, de forma que «los extremistas, los radicales, a otro sitio». Una frase que en sectores del PP se interpretó claramente dirigida a Giner.
El titular de la diputación se declaró «insumiso» respecto al acuerdo unánime de la AVL y reconoce la fractura en el PP al señalar: «Defenderemos lo que siempre hemos defendido (...) frente a lo que un reducidísimo sector del PP pretende últimamente imponer, con total desconocimiento de la historia de la lengua valenciana, y lo que es peor, del masivo y mayoritario sentir y creer no solo de los militantes, simpatizantes y votantes del PP, sino del pueblo valenciano en general».
El comunicado añade a continuación: «Son estas veleidades catalanistas, que está consintiendo a la minoría que pretende controlar el partido, las que violentan los programas electorales del PP (...) lo que a la larga va a hacer perder credibilidad, fuerza y votos al PP...» Dicha acusación no puede ir más que dirigida al responsable de la organización, Francisco Camps. Giner está molesto por la tibieza que mostró el presidente el jueves en las Cortes después de que el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, arremetiera contra él, Carlos Fabra y Alfonso Rus.
El portavoz del Consell, Esteban González Pons, fue quien contestó a Giner. Calificó de «irrisorio»y un «delirio pensar que hay un sector catalanista dentro del PP» porque, según recalcó, es un partido «traspasado por el valencianismo» y «valencianista hasta las cachas». Afirmó que hablar de un sector catalanista en el PP «sería tanto como decir que dentro del PSPV hay un sector que cree que su secretario general, Joan Ignasi Pla, alguna vez va a ser presidente de la Generalitat», a lo que añadió que, de igual forma, una «aserción de este estilo no es viable dentro del PP».
Pese a las explicaciones de González Pons, cargos del PP estimaron ayer «una provocación» las palabras de Giner, quien la semana pasada mostró ya su oposición al dictamen de la AVL e incluso dio a entender su apoyo a una manifestación en contra.
Miembros de la dirección regional consultados por este diario defendieron abiertamente la apertura de un expediente a Giner por su desafío al jefe del Consell. En opinión de éstos, el titular de la diputación y alcalde de Vallada forma parte de una estrategia para tratar de «desestabilizar» a la organización.
Algunos populares están convencidos de que Giner intenta tensar la cuerda hasta el límite en connivencia con la oposición zaplanistas interna enarbolando la bandera secesionista. Todo apunta a que ayer Camps llamó por teléfono al presidente de la institución provincial para mostrarle su disgusto al reabrir el conflicto.
El presidente de la Generalitat parece dispuesto a tomar decisiones contundentes en el Consell atendiendo así al clamor interno entre sus partidarios, según trasmitieron ayer varios de sus colaboradores más directos. A poco más de dos años de concluir la legislatura, significados campsistas consideran que ha llegado el momento de destituir a los consellers zaplanistas (Alicia de Miguel, Miguel Peralta y Gema Amor), considerados una quinta columna en el seno del Ejecutivo.
Los relevos entre los altos cargos zaplanistas del Consell y los despidos o las condenas al ostracismo en el seno de empresas públicas, como es el caso de Ciegsa, han ido crispando la situación interna. En los últimos días han aparecido informaciones, que forman parte de dossiers, en los que salen malparadas personas de la absoluta confianza de Camps. Tanto desde el sector zaplanista como desde el campsista se amenaza con dar a conocer determinada información en la que, supuestamente, quedarían claros los intereses económicos de cargos y ex cargos del Consell en varios proyectos.
Entre los partidarios del presidente Camps se están generando dudas sobre su gestión en el Consell y la manera de conducir el partido. No faltan voces que reclaman unidad y diálogo y se defiende que se haga tabla rasa, se entierre el hacha de guerra y se den garantías incluso con vistas a las próximas candidaturas electorales. En lo que hay unanimidad es en considerar que si el partido no está pacificado en 2007, está abocado al fracaso.
Levante 19.02.05

CAMPS RECTIFICA Y NO ASUME EL DICTAMEN DE LA AVL PARA APLACAR LA REBELIÓN INTERNA EN EL PP


El presidente sólo reconoce ahora el informe del Consell Valencià de Cultura y deja en evidencia a Pons


La unanimidad lograda el pasado miércoles en el pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) al aprobar el polémico dictamen sobre la entidad del valenciano no ha sido suficiente para frenar las protestas en el seno del PP. El partido que sustenta al Gobierno de la Generalitat registró ayer una rebelión interna que el presidente Francisco Camps trató de frenar sin mucho éxito con un cambio de postura que dejaba en evidencia a su portavoz, Esteban González Pons.
El jefe del Consell, que ayer se encontraba en Alicante, retiró su apoyo al acuerdo de la AVL al subrayar que sólo concede valor político y jurídico al informe sobre el valenciano que en su día aprobó el Consell Valencià de Cultura (CVC). El primero aprobado el miércoles consagra la unidad de la lengua, mientras que el segundo se presta a mayor ambigüedad ya que solo habla de sistema lingüístico y no precisa la zona de extensión del idioma.
«Para mi y para todos los ciudadanos el dictamen que tiene todo el valor político y jurídico» es el del CVC, porque «fue requerido por las Cortes y porque forma parte de la Ley de Creación de la Acadèmia», dijo Camps. A pesar de las preguntas de los periodistas, el presidente evitó pronunciarse sobre el acuerdo del organismo lingüístico. En lo que parecía un mensaje en clave interna añadió:«Que ninguno tenga ninguna duda de que el valenciano es nuestro idioma y nuestra lengua, que tiene nuestra identidad y que somos esa identidad por nuestra lengua».
Pese a los silencios y la prudencia de las declaraciones, el cambio de postura fue evidente. El día anterior, Presidencia remitía a los medios una nota oficial con manifestaciones del portavoz titulada: «El Consell satisfecho por el consenso alcanzado en la AVL». En el texto, Pons valoraba el acuerdo y reconocía el trabajo de los académicos: «Han actuado con la responsabilidad que exige el cargo». A última hora de la tarde del jueves, Camps en declaraciones a la agencia Efe se limitaba a asegurar que el Consell defenderá siempre el nombre del valenciano. En teoría, las aguas del conflicto lingüístico habían vuelto a su cauce.
Pero ayer el día amaneció con la satisfacción de la oposición y del gobierno catalán - ambos destacaron el reconocimiento a la unidad de la lengua- y con la protesta de cargos públicos y dirigentes del PP. La mayoría del denominado sector valencianista procedente de UV, pero también las hubo entre los afines a Camps.
En la línea de jefe del Ejecutivo de restar importancia al documento, aunque sin cargar las tintas, el portavoz del grupo popular en las Cortes, Serafín Castellano, calificó de «innecesario e inoportuno» el acuerdo. Con todo, mostró su respeto al dictamen tras subrayar que los diputados «nunca apoyarán nada que signifique unidad de la lengua ni cosas similares». Tanto el presidente como Castellano, a preguntas de los periodistas, dieron a entender que la amenaza de modificar la ley de la AVL quedaba aparcada.
Explicaciones oficiales
Mientras la rebelión en determinados sectores del PP tomaba forma. El diputado del PP, el ex unionista Rafael Ferraro instaba a su grupo a modificar la ley ante el «ataque frontal al idioma valenciano». El también ex unionista y presidente de la Diputación, Fernando Giner, hacía un llamamiento a los valencianos para contestar el «ataque frontal». El golpe más duro para Camps provenía del presidente provincial del PP, Alfonso Rus, que lanzaba duras palabras contra los académicos.
El entorno de Camps intentaba justificar la posición del presidente y al mismo tiempo rechazaban que hubiera contradicciones y desautorización al portavoz. Para Presidencia se considera un éxito que se haya restablecido la unanimidad en la Acadèmia que ha estado a punto de saltar por los aires y en este sentido se reconocía la capacidad negociadora del conseller González Pons. Añadían que se ha conseguido que la AVL no incluya la doble denominación valenciano/catalán.
Levante.Febrero 2005


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