Comisión constitucional



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De la situación actual son rehenes los ciudadanos, obligados a costear los excesos y penalizados con la merma de servicios imprescindibles. Una situación empeorada por las secuelas de la desmedida tendencia a configurar herramientas administrativas producto de una descontrolada asunción de competencias a troche, moche y también derroche, porque en no pocos casos no había ni hay recursos suficientes. Añádase a todo esto la monumental confusión para evaluar políticamente las auténticas prioridades de los ciudadanos, sin detectar y reconocer a tiempo la calamidad económica que se cernía sobre España y que ha arrastrado al descrédito a los políticos y a la indignación a muchas personas.

En el período de mandato de Mariano Rajoy, un elemento significativo de este proceso de reformas administrativas es la creación de una comisión conocida, como usted recordaba, por el acrónimo CORA, que −corríjame si me equivoco− no formaba parte específica de las medidas que usted señaló ante el Senado en aquella fecha de febrero del año 2012, que tiene su punto de partida −como también recordaba usted− en la V Conferencia de Presidentes Autonómicos y que se complementa con una Oficina para la Ejecución de la Reforma de la Administración −Opera− de reciente creación, en concreto de hace cuatro meses y medio, adscrita a su ministerio. Es decir, todo apunta a la dificultad de coordinación para conseguir llevar a término los planteamientos reductores. Me llama la atención que el proceso de simplificación administrativa comience precisamente por dotar, desarrollar y ampliar más instrumentos; en la comisión hay otras cuatro subcomisiones, además de la nueva oficina para la ejecución; al igual que me tranquiliza ver en el BOE que no supondrán incremento del gasto.

También quiero referirme a la tarea que le toca al Gobierno de reducción de su propia parte, para lo que recurro a los datos el Invespe que, como todos ustedes saben, es el Inventario de Entes del Sector Público Estatal. Está bien que el Gobierno aborde, promueva e impulse el adelgazamiento de nuestro disparatado y repetitivo mundillo español del sector público, pero ¿qué hace el Gobierno con lo propio? ¿Adelgaza al mismo ritmo que reclama a las demás administraciones? ¿Hace recomendaciones que el propio Gobierno practica y con las que da ejemplo? Pues no; el Invespe, el inventario oficial actualizado a fecha de hoy nos revela que existen 424 entes dependientes del Estado. ¿Cuántos había cuando su Gobierno tomó posesión, señora vicepresidenta? Pues 447, es decir, el esfuerzo de su Gobierno para reducir el sector público en la parte que le toca directamente equivale, a fecha de hoy, a 23 entes menos: el adelgazamiento del Gobierno en la parte que le toca es de un ente público mensual. ¿Eso es mucho o es poco? Teniendo en cuenta que usted misma anunció en esta misma comisión, allá por febrero de 2012, el compromiso de rebajar −y cito textualmente− en un primer paso la quinta parte del sector público −son sus propias palabras−, el balance es muy pobre. Señora Sáenz de Santamaría, fue usted misma la que estableció una rebaja inicial del 20% del sector público español, y coincido con usted en la necesidad de rebajar sustancialmente estas cifras; pero ofrecer consejos y recetas de adelgazamiento a los demás y no aplicarse uno mismo a recortar lo propio resulta paradójico, chocante y digno del viejo refrán castellano de “consejos vendo que para mí no tengo”. Valga como muestra que, a fecha de hoy, tiene usted adscrito al Ministerio de la Presidencia, a su propio ministerio, el Consorcio Programa de Preparación de los Deportistas Españoles de los Juegos; aclaro: de los Juegos de Londres 2012. Por tanto, aquellas rebajas anunciadas y enfatizadas por el Gobierno huelen a chamusquina, porque se ha desperdiciado la mitad del mandato, la mitad de esta Décima Legislatura, para acomodar el sector público estatal a la realidad económica de España que usted acaba de describir y que nos ha arrastrado a las gigantescas cifras de parados.

Finalizo, señor presidente, en todo caso, con palabras de estímulo hacia los que desde la CORA, desde la oficina de ejecución Opera y desde el Gobierno han afrontado esta responsabilidad, comenzando por usted misma. Es bueno que estas medidas de racionalización y de búsqueda de la eficiencia de nuestras administraciones tengan la alta dirección de la Vicepresidencia, porque implica un compromiso político al más alto nivel, y es lo que necesita nuestro país para superar la difícil situación que atravesamos. Ojalá que las medidas puedan llevarse a efecto.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Martínez Oblanca.

Entiendo que no asiste a esta reunión el portavoz del Grupo Parlamentario Mixto.


El señor MARTÍNEZ OBLANCA: Le sustituyo yo mismo.
El señor PRESIDENTE: Señor Martínez Oblanca, usted ya ha tenido la oportunidad de intervenir sin formar parte. Estoy seguro de que lo comprende.

Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Vasco en el Senado, tiene la palabra el senador don Jokin Bildarratz.
El señor BILDARRATZ SORRON: Muchas gracias, señor presidente.

Quisiera comenzar mi intervención saludando y agradeciendo a la compareciente su intervención en esta sesión tan esperada. Y le digo que esperada, porque llevo nueve meses en el Senado y no ha sido fácil verla en la Cámara. Esta situación no ha estado en consonancia con el mensaje que trasladó a esta misma comisión en su comparecencia de febrero de 2012. Ya va para dos años, señora vicepresidenta, dos años.

Me gustaría comenzar, con el primer bloque de mi intervención, manifestando nuestra gran preocupación por la situación económica y por el paro; manifestando la opinión de que esta crisis requiere otra actitud: no una actitud de apisonadora, sino una actitud de búsqueda de consensos y de acuerdos, pero de verdad. Una de las herramientas más cercanas en el tiempo para trabajar por superar esta situación es −o puede ser− la de los presupuestos. He estado un tiempo fuera de la política; creo haber estado en contacto con mucha gente; ¿sabe, señora vicepresidenta, lo que le cuesta entender a la gente de a pie, a la gente de la calle? A la gente le cuesta entender que, en una situación tan complicada como la actual, sea tan difícil llegar a acuerdos; acertados o no, pero acuerdos. Esta situación sí necesitaría de un pacto de Estado ¿O no se la merece? La gestación de los presupuestos 2014 está siendo un puro trámite en el Congreso, totalmente contrario a una apuesta por el camino del diálogo y de la negociación. ¿Qué tiene de malo buscar lo positivo de lo que la oposición proponga para salir de la crisis, para transmitir así una voluntad de consenso y esfuerzo compartido, tan necesario en estos momentos? En fin, sería hacer realidad lo expresado por usted misma hace pocos días en el acto de clausura de entrega de las medallas de honor y los premios Carlos Ferrer Salat, donde abogaba por el diálogo y la lealtad institucional para lograr la recuperación económica, o lo que usted misma ha pronunciado aquí esta tarde.

Sin embargo, estamos viendo una impuesta y equivocada política de austeridad a ultranza, que explica a las claras tanto los sucesivos recortes presupuestarios como los datos económicos que manifiestan la crudeza e intensidad de la crisis económica en la que nos encontramos. No entendemos el papel que está jugando la Unión Europea ni entendemos la ausencia de las políticas de impulso al crecimiento a través del Banco Europeo de Inversiones, del Banco Central Europeo y del presupuesto comunitario. No entendemos la dificultad del acceso al crédito ni el mayúsculo error de fijar la austeridad y el control del déficit, los recortes y más recortes como única guía de la política económica; todo ello apoyado con reformas que favorecen la precarización, el empobrecimiento y la marginación de amplias capas de la sociedad. Tal y como plantea Ulrich Beck en su libro titulado Una Europa Alemana, la política de ahorro europea divide a Europa: los gobiernos la aprueban, las poblaciones la desaprueban.

Hemos sufrido de momento cinco años de intensa crisis económica; el paro ha subido en este período de manera escandalosa y políticamente inasumible. Desgraciadamente, lo avalan más de 6 millones de parados; de una tasa de paro del 8% en el año 2007, se ha llegado al 27%; más de una de cada cuatro personas que quieren trabajar no lo pueden hacer; en el caso de los jóvenes, uno de cada cuatro no tiene trabajo y, en muchos casos, el empleo que consiguen es precario y mal remunerado. Este año el PIB disminuirá el 1,3% según estimaciones del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, y el próximo año apenas subirá el 0,7%, lo que hará que se siga destruyendo empleo. En la profunda sima del paro no se ve más que oscuridad. En Euskadi estamos viviendo estos días una noticia que está dejando a la sociedad totalmente noqueada: el cierre de Fagor Electrodomésticos. Por cierto, señora vicepresidenta, estos días van a ser importantes para la resolución de este grave problema. Le pido que trabaje con el resto de las instituciones para sacar este proyecto adelante. No podemos permitir que esta empresa se nos vaya, no podemos permitir que esta empresa caiga.

Estaremos faltando a la verdad si no entendemos que superar la crisis es acercarnos a los 20 millones de empleos, bajar la tasa de paro claramente de los dos dígitos, y crecer de forma considerable y sostenida para no volver a sufrir los costes en términos de empleo. Señora vicepresidenta, su Gobierno quiere entretenernos haciéndonos ver si la economía sube una décima o dos, en lugar de bajar una décima o dos. Con esos argumentos hablan de fin de la recesión, de recuperación económica, de luces al final del túnel, etcétera. En ese empeño de dar un mensaje positivo, en una estrategia de pura comunicación, se cometen errores graves: sin ir más lejos, usted misma ofreció datos incorrectos sobre el fraude en el desempleo con el único objetivo de ofrecer unos datos de desempleo más acordes a las necesidades del propio Gobierno, y no a ofrecer soluciones reales a nuestra sociedad. En definitiva, señorías, tal como expresó el ministro de Economía y Competitividad, el señor De Guindos, en su comparecencia la semana pasada en esta misma Cámara, técnicamente se habrá salido de la recesión, pero todavía queda mucho para salir de la crisis.

Como segundo bloque de esta reflexión que les quiero hacer, quisiera, a continuación, articular tres puntos en relación con Euskadi, que ponen de manifiesto que el Gobierno que usted representa no articula los consensos necesarios. El primer punto de este segundo bloque sería la falta de inversiones en Euskadi. Señora vicepresidenta, quisiera manifestarle mi queja y mi preocupación por la escasa ocupación de su Gobierno para con Euskadi. Si analizamos las inversiones públicas, no hay ningún proyecto a resaltar, ninguno. La escasa cifra de 19 millones de euros apenas alcanza el 0,4% de la inversión real del Estado, lo que, comparado con el índice que usted quiera −de población, de renta de la Comunidad Autónoma del País Vasco−, está muy lejano. De todas las maneras, no es el objeto de la comparecencia de hoy abrir un debate presupuestario, pero sí queremos trasladarle nuestra preocupación a la vicepresidenta por un proyecto que para nosotros es prioritario: la “Y vasca”. Dos reflexiones. Primera, el grueso de la infraestructura en el tramo guipuzcoano culminará en el año 2016. El responsable de la ejecución es el Gobierno vasco, pero todavía hay problemas de gestión con el Ministerio de Fomento que impiden que se pongan en marcha determinados proyectos en Guipuzcoa. Segunda reflexión: tenemos un problema serio en Vizcaya y en Álava con la “Y vasca”; el responsable de la ejecución es el Gobierno español y, a pesar de que el presidente se comprometió públicamente a finalizar las obras en plazo, no es cierto, porque los retrasos son enormes. Si su Gobierno no aumenta su ritmo inversor en la “Y vasca”, las obras no acabarán hasta 2022. Dicho de otra manera, si mantienen la escasa aportación de 190 millones de euros para los tramos de su competencia, que son el de Álava y el de Vizcaya, aún habrá que esperar más de nueve años para que el tren de alta velocidad sea una realidad en Euskadi. El Ministerio de Fomento se tiene que tomar este proyecto en serio; no es solo local o nacional, sino transeuropeo. El ministerio no está dedicándole el esfuerzo inversor que el proyecto merece; a diferencia de otros proyectos dentro del Estado, que sí están priorizando, están dejando de lado este proyecto estratégico del arco atlántico.

Como segundo punto del segundo bloque, quisiera ponerle ejemplos de la ausencia, a nuestro parecer, de la política industrial y energética del Gobierno. Siguiendo con la preocupación en el ámbito de la economía, señora vicepresidenta, no hace mucho tiempo pude transmitir al presidente del Gobierno el impacto negativo que la reforma energética estaba teniendo sobre la industria vasca. Le voy a dar unos datos para que sea más…


El señor PRESIDENTE: Perdón, señor Bildarratz, disculpe que le interrumpa. Le ruego se ciña a la comparecencia y no haga un repaso de los distintos ministerios, que no es... Me entiende perfectamente.

Muchas gracias.


El señor BILDARRATZ SORRON: Le entiendo perfectamente.

Lo que sí quisiera trasladar es que si estamos hablando de, y he dicho, que un bloque importante iba a ser el ámbito de la economía, entienda que hable de la economía desde el punto de vista global y en lo que se refiere a estos Presupuestos.


El señor PRESIDENTE: Por supuesto, pero sabe usted perfectamente a lo que me refiero. No entre en el detalle de cada uno de los ministerios.
El señor BILDARRATZ SORRON: No es mi intención.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
El seño BILDARRATZ SORRON: En ese ejemplo de ausencia de política industrial y energética quisiera citarle las últimas reformas energéticas que están suponiendo una serie de incrementos muy importantes para la industria en el ámbito del Estado y, sobre todo, para la industria vasca dada su especial característica. En ese sentido considero que el déficit tarifario –que no está siendo corregido después de una serie de años- debe atenderse y corregirse para que las empresas vascas y todas las empresas estatales no sufran más de lo debido por esta pérdida de competitividad.

Otro caso importante es el del tax lease. ¿Por qué hablo del tax lease? Porque el 18 de noviembre termina el plazo para que el ministerio recupere las ayudas de Estado. Los astilleros han pasado y están pasando por una situación complicada y necesitan como el comer de seguridad jurídica en el nuevo sistema de financiación. Se necesita generar confianza en que el nuevo sistema sea fiable, además de dar confianza a los inversores, cosa que todavía no se ha conseguido. A su vez, hemos de recordar que se ha solicitado al Gobierno español en multitud de ocasiones que las devoluciones de las ayudas sean invertidas en programas de promoción del sector naval. De todo esto no sabemos nada. Asimismo, quiero decir que tenemos pendiente todo lo relativo al concierto y el cupo, lo cual dificulta la gestión y la toma de decisiones.

Para finalizar −con el tercer bloque−, le pondré como ejemplo una de las grandes preocupaciones de este grupo de senadores nacionalistas vascos al que en estos momentos represento, y es todo aquel ámbito relacionado con el respeto institucional y la voluntad recentralizadora que su Gobierno está utilizando continuamente en ese conjunto de reprogramación legislativa.

Y puesto que el tiempo se me está echando encima y no quiero que el presidente me vuelva a requerir otra vez, me gustaría poner un ejemplo de política general, en concreto, de la política penitenciaria. Considero que en estos momentos no nos encontramos en fase de debate público, todo lo contrario. En este contexto, déjeme realizarle un par de apuntes, únicamente para dejarlos encima de la mesa…


El señor PRESIDENTE: Señor Bildarratz, ha sobrepasado ya el tiempo.
El señor BILDARRATZ SORRON: Entonces, para finalizar…
El señor PRESIDENTE: Perdón, está siendo reiterativo en asuntos que no son de esta comisión.

Finalice, por favor.


El señor BILDARRATZ SORRON: Para finalizar, quiero decirle que únicamente una política basada en el consenso con las principales fuerzas políticas y las instituciones vascas será la que nos ayude a llegar, junto con el País Vasco, a un plan de pacificación y normalización.

Agradezco a la vicepresidenta la paciencia durante el largo tiempo que he estado hablando y al presidente su generosidad.

Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bildarratz.

Corresponde hablar en estos momentos a Entesa y entiendo que el señor Saura va a ser el portavoz. (Asentimiento.)

Tiene la palabra, señor Saura.

El señor SAURA LAPORTA: Gracias, señor presidente.

Señora vicepresidenta, muchas gracias por su asistencia. Habíamos pedido su comparecencia desde hace uno año y medio, por lo que ya está bien que hoy venga.

Antes de expresar mi opinión global sobre lo que ha manifestado, me gustaría hacerle cuatro rápidas consideraciones. La primera es que, si no me equivoco, nunca ha hablado del paro; creo que no ha habido una sola reflexión acerca de los parados. Si me equivoco, pido disculpas.

Si alguien viniera de fuera, podría decir como el chiste de Forges del otro día: Si todo va tan bien, ¿yo por qué estoy tan mal? Se trata de una sensación absolutamente optimista que no corresponde con la realidad social. Me parece importante de todas maneras que en el informe se diga clarísimamente que España es uno de los países con menor peso del sector público en el producto interior bruto. Me parece que esto es muy importante.

Por otra parte, los partidos conservadores siempre asocian el déficit con el despilfarro administrativo, cuando es lo contrario: el déficit en las administraciones es producto de una crisis que se originó en el sector privado financiero.

Respecto a lo que usted ha dicho de entrada le diré que he tenido la sensación de que era excesivamente técnico y que faltaba política. Ha dicho muchas cosas concretas, pero no me imagino hacer una reforma de la Administración sin decir qué modelo de Estado se quiere. En este Senado comparecieron todos los ministros para explicar la política de su ministerio excepto la política territorial; tampoco el presidente Rajoy -que considero debía haber comparecido después de las elecciones en el Senado, la Cámara territorial, para explicar qué modelo tenía- o usted. Esto no se ha hecho y es fundamental, porque en la reforma de la Administración pública no es lo mismo hacer una apuesta por las diputaciones que no, no es lo mismo hacer una apuesta por un determinado tipo de ayuntamientos que no, no es lo mismo hacer una apuesta –como ustedes están haciendo- por convertir las competencias compartidas con las comunidades en competencias para ustedes que no. Por lo tanto, echo en falta –son silencios de su partido, ya incluso desde el programa electoral- su modelo de Estado. Y no me diga que es el que recoge la Constitución y el estatuto de autonomía. Dentro de la Constitución y del estatuto de autonomía hay muchas posibilidades de modelos de Estado, hay muchas posibilidades dentro del marco de la Constitución y del Estado de las autonomías. Por tanto me gustaría, y le ruego, que usted o el presidente del Gobierno comparezcan un día para explicar qué modelo de Estado tienen, porque hasta ahora no lo han hecho, ni en el programa electoral, ni en comparecencia en el Senado, así como tampoco funciona la Comisión General de Comunidades Autónomas de esta institución.

¿Por qué digo todo esto? Porque ante el silencio de expresar por escrito o en comparecencias el modelo de Estado, existe una práctica concreta que es la recentralización, existe una práctica de bloqueo de los nuevos estatutos de autonomía. Creo que usted misma es presidenta de varias comisiones bilaterales. La de Cataluña no se ha reunido nunca, la de Andalucía tampoco. Es absolutamente sorprendente y denunciable que después de casi dos años de Gobierno del Partido Popular no se haya reunido ninguna de las comisiones de traspasos, excepto la de Canarias. Se alega que con Cataluña hay problemas. ¿Y con Andalucía, y con Castilla y León, y con Aragón? En la anterior legislatura, con el anterior Gobierno, se celebraron ochenta o cien reuniones, con traspasos que no fueron fáciles sino difíciles. Ustedes han bloqueado cualquier desarrollo del Estado de las autonomías y están provocando un proceso de retroceso de las competencias.

Señora vicepresidenta, usted se ha referido a las duplicidades. Para hablar de este asunto hace falta decir qué papel juegan los diversos niveles de la Administración. Si no se dice eso, ¿cuál es la duplicidad buena, señora vicepresidenta? Me parece absurdo –y perdone la palabra- que el futuro del municipalismo pase ahora por las diputaciones, por unas entidades opacas, sin control social, y alejadas de la sociedad. ¿Dónde se ha discutido el papel de las diputaciones? ¿Lo han expuesto ustedes en sede parlamentaria? En absoluto, pero lo plantean en una ley.

Al mismo tiempo, aparte de las duplicidades funcionales y organizativas, existen las duplicidades normativas. Mire usted, no hay ningún área legislativa de las comunidades autónomas –incluso con competencia exclusiva- que el Estado no haya legislado; no me refiero solo al Gobierno del PP, sino al Gobierno del Partido Popular y a los anteriores. Y las duplicidades normativas son tanto o más graves desde el punto de vista de la ineficacia que las duplicidades funcionales.

Hablaré brevemente en relación con Cataluña.

No sé cuánto tiempo me falta.


El señor PRESIDENTE: Casi cinco minutos.
El señor SAURA LAPORTA: Hombre, mucho tiempo.
El señor PRESIDENTE: Puede usted acabar en el momento que quiera, ¿eh? (Risas.)
El señor SAURA LAPORTA: ¿Cómo dice?
El señor PRESIDENTE: Que tiene usted derecho a acabar en el momento que quiera, si considera que es mucho.

Puede continuar, señoría.


El señor SAURA LAPORTA: Gracias por decírmelo porque no me acordaba.

Diré en relación con Cataluña que esta situación de silencios, de bloqueos y de retrocesos de la política autonómica del Partido Popular puede llevarnos al desastre. De verdad, no entiendo que con la situación actual que existe no se convoque una comisión bilateral, para acuerdos o para no acuerdos. No entiendo el incumplimiento de la disposición adicional tercera. No entiendo por qué no hay ninguna comisión de traspasos. No entiendo por qué no hay reunión de la Junta de Seguridad. Es decir, la dinámica de la anterior legislatura, con la reforma del estatuto hacia una nueva generación –e insisto en que se empezó a desarrollar con dificultades-, ha sido absolutamente abortada.

Quiero acabar con un par de consideraciones, a las que usted no ha hecho referencia: a la memoria histórica y al Valle de los Caídos. (Rumores.) (Alguien dice ¡uf! por aquí, y yo también digo ¡uf!)

En su anterior comparecencia, de febrero de 2012, usted hizo alguna referencia a la memoria histórica, y no se ha hecho absolutamente nada. Y no me diga que no hay dinero, porque hay cosas que se pueden hacer sin dinero: las distintas asociaciones, los convenios de colaboración, los censos de edificios… Es más, ante mis preguntas han dado algunas respuestas que me parecen una absoluta tomadura de pelo. O sea, preguntar cómo está el censo de edificios hechos con trabajos forzados y responderme que la Agencia Tributaria ha sacado tres águilas del edificio es una tomadura de pelo, es tomarme el pelo.

Le diré en cuanto al Valle de los Caídos que usted ha repetido varias veces que la primera recomendación de la comisión de expertos es una recomendación de consenso. Yo estoy de acuerdo, pero, de las dieciséis recomendaciones que hace la comisión de expertos, en quince hay consenso y en una no lo hay. La pregunta es: ¿Por qué no dinamizan aquellas en las que hay consenso? En la única en que no hay consenso es en la que dice si Franco ha de estar o no en el Valle de los Caídos, y no quiero entrar en esto. Pero entiendo que sería necesario que ustedes asumieran el resto de consideraciones, fundamentalmente la política global. La comisión de expertos dice que es necesaria una resignificación del sentido del Valle de los Caídos. Sé que este año han sacado adelante una obra de reparación de la portada de la basílica por un cuarto de millón de euros si no recuerdo mal. Pero al margen de eso, le pido, señora vicepresidenta, que impulsen todo aquello en lo que hay consenso –e insisto en que de dieciséis recomendaciones, lo hay en quince y media-, especialmente aquellas que no necesitan gran presupuesto, más bien poco. Debe hacerlo, a no ser que quieran cumplir el único de los acuerdos al que hizo alusión el presidente Rajoy en la campaña electoral: que de esta ley no iba a quedar en pie ni un solo punto.



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