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Alipio Valencia Vega (Boliviano - Doctor en Ciencias Políticas)

“Para los pueblos débiles es interesante conocer los fundamentos ele­mentales de esta disciplina que es la Geopolítica, inclusive para aprovechar sus cánones en el planeamiento de actitudes defensivas y de crecimiento eco­nómico y social”.

Este geopolítico boliviano se destaca por el estudio profundo y dogmá­tico de la Geopolítica de su País, donde asume con valentía y objetividad el problema nacional.

Teórico y pragmático, sabe asentar una geopolítica ae acción para el caso particular de Bolivia en leyes y parámetros de la geopolítica universal.

Catedrático de derecho político y constitucional, profesor de Geopolí­tica en la Escuela de Altos Estudios Militares, autor de diversos libros y tra­bajos, su obra más conspicua en la materia que tratamos la constituye "Ge­opolítica en Bolivia", libro medular para la formación y enseñanza del te­ma.

Analista de las distintas corrientes mundiales, historiador veraz de su patria, Valencia Vega otorga una especial significación en la formación de la Nación boliviana a los factores geográficos., económicos y a la participa­ción del hombre en la constitución del Estado.

"El rápido y superficial diseño de los caracteres geográficos de Bolivia a tiempo de su fundación, muestra suficientemente clara la existencia de un tremendo dislocamiento interno, cuyo aislamiento y mediterraneidad surgen así como un mandato irremediable del medio físico o geográfico".
“Pero contra la geografía está la acción humana”.
“En todas partes del mundo, y en Bolivia particularmente, en la región del altiplano interandino, donde la naturaleza es tan tremendamente hostil con el hombre y para salvar el dislocamiento geográfico de la montaña al valle, ha tenido una enorme validez la acción humana. Los Aymarás y los Kechuas, trabajando duramente sobre la naturaleza, incrustando en ella la carne y la sangre de sus esfuerzos, lograron dominarla, venciendo a la Ge-ografía, y por lo tanto, gracias a esa acción suya, agitada y viviente, cambiaron substancialmente las condiciones sociales que debían surgir de la Ge-ografía".

Este patriota boliviano asigna la debida importancia al territorio marí-timo que se perdió en la Guerra del Pacífico, reafirmando la necesidad de los puertos sobre el citado océano.

Asimismo, conocedor de la historia del Plata, de la contradicción "puerto-interior", juzga acertadamente el rol de Buenos Aires en la suerte de Bolivia.

"Pero como estos comerciantes porteños eran dueños del puerto de Buenos Aires, que era la llave para las exportaciones y las importaciones, quería someter completamente a su dominio y a sus determinaciones, ya no simplemente financieras, sino de carácter político, a todo el interior, tanto a las provincias del litoral ganadero, como a las provincias artesano-agrarias''.

Valencia Vega descarna con lucidez y valentía, los signos de la Geopolí­tica Chilena y Lusitana-Brasileña, a la vez que puntualiza la ausencia de una acción unificadora y positiva por parte de la República Argentina, domina­da por los intereses del puerto patrimonio de una rica burguesía porteña.

Expone también los factores positivos y negativos de la Geopolítica bo­liviana responsabilizando del fracaso en la consecución de los grandes obje­tivos a la "incapacidad humana dirigente".

"Los sectores conductores a la proclamación de la independencia, se munieron de una ideología política liberal que varió desde el tono rousso-niano categórico hasta las moderaciones, saturadas de reacción, de la Santa Alianza, pero lo que tales sectores no trataron nunca de nutrir en su ideolo­gía fue su conocimiento de la ciencia económica y de la ciencia sociológica".

"Tampoco comprendieron ni quisieron hacerlo, el valor real de la esca­sa población nativa del país y jamás le dieron su verdadera magnitud de "capital humano", por el contrario estos sectores dirigentes, con resabios aristocratizantes de la época colonial, despreciaron al mestizaje nacional atribuyéndole solamente los defectos magnificados de sus progenitores blancos e indios, y consideraron y trataron despectivamente el indio como "congénitamente" incapaz para el progreso y la superación".

El geopolítico boliviano se refiere concretamente al "saqueo" de que fue y es objeto Bolivia y el continente americano, en relación a sus materias primas y a la explotación con respecto a su material humano.

Valencia Vega sostiene la teoría de que en Bolivia se realiza el "anuda­miento de la geografía sudamericana", que es "Divortia aquarum" del sis­tema del Pacífico, del Amazonas y del Plata, calificando a esta situación co­mo el "Corazón continental".

Claro y concreto en la propuesta geopolítica afirma que esta se basa en

el "Desarrollo de la Potencialidad interna de Bolivia", proponiendo una se-rie de acciones para el crecimiento en los distintos campos y sectores. "Es decir que la gran tarea geopolítica actual es la conquista de Bolivia por los propios bolivianos".

"Bolivia requiere ser un país conquistador, pero tiene que conquistar su propio territorio y su propia prosperidad".

En relación a la "Misión Geopolítica de Bolivia" sostiene:

"Bolivia surgió a la vida independiente con una misión geopolítica: la de lograr su propia integración que nutriera su crecimiento dentro de sus propias fronteras, fundamentando su acción humana con sus propios e in­contables recursos naturales. Esa misión no ha sido agotada; o más bien dicho, ni siquiera hubo comienzos para su cumplimiento, de tal manera que lo que no se pudo o no se quiso hacer hace más de ciento treinta años y en el transcurso de más de un siglo, hay que hacerlo ahora. La unidad económica de Bolivia, arrastrando tras de sí la unidad social, política y cultural, re­quiere la acción humana de los bolivianos para vencer los obstáculos de la naturaleza y la Geografía y aproximar estrechamente las diversas regiones tan disímiles del país, a fin de crear con su concurso mutuo, una verdadera nación con vigor, con salud y con poder".

Valencia Vega es un "posibilista" que desde su percepción geopolítica cree en el hombre como factor fundamental. Su doctrina es la del desarrollo del poder nacional (sectorial y espacial) para aprovechar luego la posición geográfica relativa de su país, que debe naturalmente reconquistar su espa­cio marítimo.


Recaredo Lebrato Suárez (Uruguayo - Historiador)

Ante todo Oriental, Recaredo Lebrato Suárez se destaca como publi-cista geopolitico e historiador de clara y valiente percepción de la situación y de la problemática de su país. Acuñador del "Replanteo Geopolítico del Ar-tiguismo", estudioso de la geopolítica del Plata, analista del proceso uru­guayo y su rol histórico entre Brasil y Argentina, creador de la concepción del "Destino Geopolítico de la República Oriental del Uruguay", investiga­dor de los hechos y hombres geopolíticos de su patria, este pensador se pro­yecta dentro de su país e internacionalmente, en particular en el ámbito del Cono Sur, como un orientador y creador de concepciones amparadas por un sólido sentido nacional, anticolonialista, auténtico, de gran raigambre cultural.

La línea de pensamiento de este Geopolítico, podemos conocerla a tra­vés de las sucesivas publicaciones de la revista "Estrategia" (N° 37/8-42-49/50-58).

Tratando "El Programa de Integración Artiguista" expresa:

"El fracaso —no imputable a Artigas— de un plan que perseguía man-tener intacta la heredad virreinal, explica la actual crisis que mina las comunes estructuras socioeconómicas en la misma medida en que la vuelta al proyecto de integración artiguista permite vislumbrar su solución", y al de-sentrañar las causas de aquella frustración y de esta crisis, encontramos una constante histórica, económica y política que permanece invariable, y que es la intervención extranjera en nuestros asuntos internos y la dependencia respecto a intereses ajenos a nuestra comunidad criolla".

Refiriéndose al pensamiento de Artigas frente a la intromisión británi­ca al Triunvirato de Buenos Aires y a Rivadavia, a quienes sindica como "los mejores aliados de esta política inglesa", afirma que para Artigas:

"La unidad nacional fue, pues, su idea central, su pensamiento matriz y su patriótica obsesión. Y en ello fue claro, terminante e intransigente, no queriendo "admitir otro sistema que el de la Confederación para el acto re­cíproco de las Provincias".

Lebrato Suárez explicita: "la diferencia sustancial existente entre la Patria Oriental y el "Estado tapón Uruguayo" invento inglés. Dicho Estado-tapón es la resultante del fracaso del artiguismo, que es el fracaso de la Argentina y de la República Oriental del Uruguay.

En su análisis histórico, el pensador Oriental sostiene que:

"El General José Artigas es un geopolítico nato. Su concepción espa­cial es la exacta. Conservar el vasto espacio que comprendía al antiguo virreinado es la idea más lógica que se le pudiera ocurrir a un geopolítico de hoy, trasladado a la época en que actuara aquel gran conductor".

"Artigas piensa pues en términos geopolíticos al pensar en la Patria Grande".

Analizando la política de los vecinos el publicista que tratamos opina: "...las políticas de Argentina y Brasil difieren fundamentalmente respecto a la República Oriental. Argentina, fiel a las líneas conocidas de su política internacional, cuida especialmente cualquier acto que pueda traducirse co­mo "imperialismo argentino".

"La política de Brasil en cambio, se inscribe en la vieja e inmutable li­nea que procede de la época del Imperio".

Sostiene que frente a esta situación: "Solamente un Estado unido y fuerte, asentado sobre ambas márgenes del Plata, podrá disuadir a Brasil promover su expansión hacia el sur".

"Si la historia de la Argentina representa la lucha de los imperios para lograr una Argentina impotente, por consecuencia el destino de la Patria Oriental se vería seriamente comprometido, pues la debilidad argentina nuestra propia debilidad".

El tono patético del pensamiento ennoblece la lucidez del pensador. Lebrato Suárez afirma en el caso del artiguismo que: "En momentos en que los más destacados economistas de la República Oriental del Uruguay coinciden en señalar frente al despeñadero económico, soluciones de integración, es necesario afirmar, que no puede haber integración —ni siquiera in-tegración económica— si no se pone en marcha el Plan de Integración Arti­guista, común a la Argentina y a la República Oriental del Uruguay".

Claro defensor de los intereses orientales en la Cuenca del Plata, alerta-do por la acción continuada de Brasil en la misma en detrimento de su país, Lebrato Suárez propone una serie de acciones y proyectos, que sintetiza co­mo concepción geopolítica, en la siguiente frase:

"Por todo lo que acabamos de exponer, es vital para los pueblos rioplatenses, poner cimiento al Gran Plan Nacional de la Cuenca del Río de la Plata. Y decimos nacional, porque la cuenca platense es una verdadera nación, integrada por varios países o Estados soberanos, según la concep­ción artiguista, que hoy en 1977, tiene más vigencia que nunca". Agrega­mos nosotros, que la vigencia continúa.

En "Destino Geopolítico de la República Oriental del Uruguay" Lebrato Suárez realiza un aporte sustancial, no sólo a su Nación, sino a la problemática del Cono Sur, en particular de la Cuenca del Plata. Enriquece así, el acervo intelectual y espiritual de los rioplatenses, proporciona una te­oría ponderable y lúcida para las clases dirigentes de ambas márgenes y de­vela con certeza un problema histórico.

"Uruguay es la zona clave de la Cuenca del Plata que, obviamente, sig­nifica lo mismo que «Región del Plata» o «Cono Sur»".



"La Patria Oriental debe su denominación de República Oriental del Uruguay (ROU) a un concepto eminentemente histórico y geográfico, suce­dáneo del de "Banda Oriental" por situarse al oriente del Río Uruguay. Desde el punto de vista geopolítico es la zona más sensible de la cuenca pla-tense. Trozo segregado de la Argentina hace escasamente ciento cincuenta años, muy pocos para la historia, al punto que podemos decir que casi fue ayer".

"En ese ayer, éramos puros, argentinos, o como decía Lavalleja en su proclama de abril de 1825, "argentinos-orientales", como otros eran y siguen siendo "argentinos-cordobeses" o "argentinos-jujeños", por ejernplo. Y conviene no olvidar lo precedente, pues este enfoque primario, determina las más importantes pautas geopolíticas de la ROU, o sea las co­ordenadas que derivan de la historia y de la geografía".

El historiador sostiene la existencia vivencial de "nuestra tradición arti-guista" en las distintas generaciones tanto argentinas como orientales, como una presencia viva y aseccionante", alertando a su vez sobre los objeti-vos y estrategias "integracionistas": "Por eso hay que desconfiar de ciertos planes «integracionistas» en el Río de la Plata, que niegan los antecedentes históricos".

Refiriéndose siempre a la formación del Estado Uruguayo expresa: "En el Río de la Plata Lord Ponsonby había preparado el escenario con maestría. Los actores de la comedia (para nosotros intenso y doloroso

drama) subirían a la escena. En primer lugar el Gran Maestro de cerem nias, que en el acto final actuaría como portero, Lord Ponsonby. Luego di-rigentes porteños, primero unitarios, luego federales, tales como Rivadavi Manuel García, Dorrego, Balcarce. En la Banda Oriental, Lavalleja, Orib Rivera, también los «hombres de casaca», el patriciado de ambas bandas que presionaba, cuando no movía a los militares al compás de sus intereses comerciales".
"La creación de un pequeño país, iba a ser una obra maestra de Canning, Gordon, Dudley y Ponsonby, con la colaboración de un patriciado nativo y miope".
"Ni Brasil ni Argentina debían ser dueños exclusivos de las costas del Atlántico Sur y del Río de la Plata. Dentro del esquema imperial británico, el pequeño país sería "territorio neutro" entre ambas naciones sudamericanas y el Río de la Plata sería un río inglés.

"El Uruguay, cuyo laborioso parto le había acarreado una debilidad ingénita, y al que todos auguraban una vida fugaz, sólo pudo subsistir por el elevado ingrediente cualitativo del pueblo oriental y de sus sucesivos caudillos, mayores y menores, que muchas veces improvisaron frente a si­tuaciones concretas, apartándose de aparatosidades legales y yendo al fon­do sin cuidar la forma, seguidos leal y fielmente por aquellos núcleos cam­pesinos, sucesores de las «montoneras», en una especie de relación feudal".

El realismo y valentía de Lebrato Suárez adquiere un alto significado histórico y una singular madurez cuando, al referirse a la "ubicación geopo­lítica del Uruguay" expresa:

"Como primera pauta geopolítica, el Uruguay es lo que queda del avance lusobrasileño hacia el sur, resistido heróicamente por los argentinos-orientales como en 1825 ó por los orientales solos, como en 1865 en Paysandú con Leandro Gómez".

Ubica a la ROU en tres frentes claramente definidos:

"1. Un frente asociativo o frontera fraternal, en su litoral oeste y suro­este pon la Argentina, que significa su entronque con el macizo continental, a través de los grandes ríos Paraná y Uruguay, por lo que llegamos al cora­zón selvático del Continente y hasta las estribaciones de la cordillera andi­na".

"2. Un frente crítico en el Norte, constituido por nuestra frontera con Brasil, «frontera viva» según Golbery".

"De allí no vinieron las invasiones y las intervenciones que culminaron con los tratados del 51, del despojo territorial. Por allí corre ahora la frontera hispano-parlante, débil y desguarnecida desde el lado uruguayo. Tenemos allí un área despoblada frente a un Brasil en constante crecimiento".

"3. Un frente atlántico, al que el talentoso y siempre recordado profe­sor ingeniero Francisco Ros, llamara el "Frente marítimo del Este" que en su versión moderna viene a abarcar lo que hoy se está denominando Cuenca de la Laguna Merin y su prolongación hacia la costa oceánica de Maldona-do y Rocha".

Manifiesta, este pensador, que "El panorama del Uruguay actual nos ofrece una desolada visión". A continuación fundamenta:

"Tenemos la llave del Plata pero estamos a punto de entrar en el con­cierto de los pueblos menesterosos, luego de haber vivido desde fines del siglo pasado hasta 1955, dentro de un nivel decoroso sin conocer siquiera lo que hoy se denomina «subdesarrollo». No busquemos más a los respon­sables, que indudablemente los hay; los malos políticos, los negociantes y los financistas inescrupulosos, etc. Busquemos una salida franca con la in­tegración y el desarrollo pleno del país, con planes hechos por nosotros y para nosotros. No dejemos que las transnacionales nos conviertan en «país-puente» o fugaz espacio de circulación de mercaderías hacia el noreste".

No menos significativa y trascendente es la propuesta sobre "Una Estrategia Común para Argentina y Uruguay", que contempla una serie de acciones coordinadas y conjuntas en el campo de interés común, pero que responden plenamente en el contexto de la situación actual, a los principios de la geopolítica artiguista. Es objeto de particular interés el problema que plantea la frontera cultural en el contexto de la seguridad nacional. Su posi­ción le deja planteada afirmando:

"Las fronteras nacionales de nada valen como factor de seguridad, si sus áreas de prolongación «hacia adentro» no se asientan firmemente en nuestra cultura de signo tradicional y cristiano en armónica relación con lo que hoy se conoce como avance tecnológico".

El remate de su propuesta queda sintetizado en la siguiente concepción:

"Argentina y Uruguay como flanco atlántico del Cono Sur, deben unirse en la gran tarea común de conducir este proceso sin admitir preemi­nencias excluyentes o liderazgos injustificables desde afuera de sus respecti­vas áreas nacionales".

Recaredo Lebrato Suárez, acompañado por otros pensadores Orienta­les, aporta de esta manera, una tesis doctrinal histórica que orienta, estimu­la y enriquece el campo de la ciencia geopolítica, pero que además, valoriza el acervo político cultural de los hermanos Rioplatenses.



Augusto Pinochet Ugarte (Chileno - Militar)

Analista, formador de cuadros, intérprete y seguidor de una doctrina histórica, ha plasmado con su pluma el breviario geopolítico de su país. Fundamentalmente basado en pensadores como Haushofer y de la escuela geopolítica de Munich, asume y traduce una teoría al ambiente del Cono Sur, adaptándola en particular para su nación.

En su obra "Geopolítica de Chile" luego de resaltar la teoría y las vin­culaciones de la geopolítica con las demás ciencias, historiar la disciplina y referirse a precursores, Pinochet Ugarte realiza una síntesis del pensamiento de diferentes escuelas. Menciona a la "Escuela Argentina" señalando que "Busca por todos los medios el acceso al Océano Pacífico porque estima que es indispensable a una gran potencia el tener costas en ambos océanos"

El pensador chileno se explaya en otras consideraciones sobre las ideas que les asigna a los geopolíticos argentinos:

"Los geopolíticos argentinos estiman que si la situación geográfica de su país no es favorable por estar ubicado en una posición excéntrica respec­to al continente y a las demás masas terrestres, tiene en cambio la ventaja de quedar fuera de la órbita de las grandes potencias y en condiciones de ejer­cer hegemonía en este extremo del mundo".

"Consideran que hay en Sudamérica países que tienen una cierta su­bordinación respecto a Argentina como son aquellos que para alcanzar más directamente el Atlántico deben hacerlo a través de su territorio, quedando en tales condiciones Bolivia, Paraguay y, en cierto modo, Chile".

A esto agrega: "Espera mantener el control sobre países ricos en mine­rales como posibilidad de lograr la fuente de las materias primas minerales que hoy no dispone en toda intensidad".

Pero lo más importante en el análisis de las diferentes "escuelas", está dado por la escueta consideración de los objetivos de la Geopolítica Chile­na.

Al respecto expresa:

"Una Escuela Geopolítica Chilena podría estar orientada :



  • Desarrollar un gran poder marítimo.

  • Crear conciencia de la montaña en la población.

  • Impulsar el mayor poder económico industrial en América del Sur". El geopolítico chileno se refiere al Estado y puntualiza sus elementos

constitutivos fundamentales: el teritorio o espacio, la población o masa hu­mana y la soberanía.

Se refiere en particular a la estructura del Estado indicando que en ella se distinguen cuatro partes fundamentales:

"1) Las Fronteras".

"2) El Hinterland o Espacio de Crecimiento". "3) El Núcleo Vital o Heartland". "4) Las comunicaciones".

En cuanto al ciclo vital del Estado, determina las siguientes etapas: "1) El nacimiento, obedece el nacimiento del Estado a diferentes

causales, que han creado verdaderas leyes geopolíticas con carácter

general".

"2) Desarrollo y crecimiento. La historia del mundo ha comprobado que no existe ninguna célula en el espacio terrestre que no haya tendido a hacerse más extensa, es decir, a crecer. La tendencia al aumento del territorio es aplicable a todo organismo o núcleo humano y ello trae aparejado mayores posibilidades de todo orden: demográfico, militar y político".

"3) Muerte de los Estados. El Estado con el correr del tiempo, desapa­rece o se desintegra; es el fin del Estado. Ello no quiere decir que su pobla­ción desaparezca, sino el ente social Estado es el que deja de actuar, pero su territorio y población se desintegran para pasar a pertenecer a otro u otros Estados".

Enumera y analiza, más adelante, la influencia política de los bienes económicos, citando en particular a las fuentes materiales de energía, a los recursos minerales, alimenticios y refiriéndose a los beneficios de la autar­quía, concluye:

"Por último, la autarquía, si bien es de una importancia fundamental en la paz porque permite el logro de una total independencia política, en la guerra el papel que desempeña es vital, en razón de que de ella depende, entre otros factores, la supervivencia del Estado en la lucha como entidad

política".

Pinochet Ugarte escribe con claridad y convicción, en especial cuando se refiere al "Poder Nacional del Estado".

"El 'poder nacional' es un factor social capaz de influir sobre el senti­miento, pensamiento y voluntad de la masa humana en orden interno o ex­terno, es potencia que ordena con capacidad irresistible, ya sea en su propio ámbito pues no existe otro poder capaz de anularlo (interior), sea hacia el exterior, donde sólo es frenado por otros Estados que, con idénticos pode­res, rompen el equilibrio para caer muchas veces en conflictos".

"La solidez que obtiene el poder nacional dentro de los límites del Es­tado le da capacidad para afrontar cualquier problema con grandes posibili­dades de triunfo. Los asuntos exteriores que presentan otros Estados se re­suelven favorablemente cuanto mayor sea la consistencia y solidez del orden interior del Estado".

"La política internacional de un Estado, como toda política, es luchar Por el poder. Cualquier objetivo político que se persiga alcanzar exige re­currir a la lucha por el poder".




"Equilibrio de poder no significa poner en juego una fuerza de igual o mayor magnitud a la que puede oponer el país adversario, sino a la actitud Que se asume para neutralizar el poder del adversario."

"La supremacía o el equilibrio del poder puede lograrse en forma di-recta o indirecta".

Chile ha elaborado, a lo largo de su historia una doctrina geopolítica, cultivada y enriquecida por generaciones sucesivas. La dirigencia tanto civil como militar, estudia y profundiza esta disciplina, que cuenta con el apoyo de instituciones del Estado.

Pinochet Ugarte es un conspicuo representante de la escuela geopolítica

chilena, sin duda el más prominente contemporáneo, maestro de juventudes, teórico y pragmático.

Conviene retener los siguientes conceptos, de la obra mencionada:

"La conquista de territorios es, en la época moderna, un serio proble­ma para el Estado conquistador y sólo se obtiene el logro de una mayor su­perficie, con una gradación del simple contacto al dominio total, pero ello es motivo de un largo período de años".

"El país más fuerte, militar o económica, diplomática o demográfica­mente, tendrá ventajas en los litigios de fronteras. De ellos hay varios ejemplos en Sudamérica".

"Uno de los objetivos de la geopolítica es el de proporcionarnos ante­cedentes sobre la posible aplicación, utilización, de las leyes especiales en la política exterior del Estado y en el período de desarrollo".

"La geopolítica ha llegado a considerarse como la herramienta del pen­samiento y de la acción política, más aún, ella debe llegar a ser la conciencia geográfica del Estado y la inspiración de los diversos objetivos internos y externos, que éste debe alcanzar".

Un capítulo de la obra de este militar chileno asentado en el pensamien­to de Ratzel, es el dedicado a "El Desarrollo y Crecimiento del Estado". Luego de analizar las "Leyes de la Expansión de los Estados", se refiere exhaustivamente a "La forma de expansión de los Estados".

De esta última parte extraemos lo siguiente:



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