La Undécima Revelación



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"Luego, con todas nuestras expectativas, visualicémolos amplificando nuestros Campos de Oración. Demos pleno poder a los ángeles para que energicen los yoes más elevados de esos hombres más allá de lo que podemos lograrlo nosotros solos, y los eleven hacia una conciencia incapaz de hacer mal.

Yo no cesaba de mirar a los hombres de la colina, bus­cando el área más luminosa que me indicaría la presencia de los dakini; aunque me esforzaba por enfocar, no veía nada.

—No está funcionando —le dije a Wil.

—¡Mira! —exclamó—. Allá arriba, a la derecha. Cuando me puse a observar comencé a detectar una luz que se aproximaba, y luego noté que la luz rodeaba a una persona que caminaba hacia los dos hombres. El hombre rodeado de luz vestía uniforme de subcomisario.

—¿Quién es ese oficial? —le pregunté a Bill—. Me parece conocido.

—Espera —dijo Wil—. No es una persona.

Miré de nuevo y vi que el subcomisario se ponía a hablar con los dos hombres. La luz los rodeó y al final regresaron a su vehículo. Aunque el oficial permaneció donde estaba, la luz se extendió hacia ellos y rodeó la camioneta. Se marcharon enseguida.

—La extensión funcionó —dijo Wil.

En realidad yo no lo escuchaba. Mis ojos seguían fijos en el subcomisario, que se había vuelto hacia nosotros. Era alto y tenía cabello negro. ¿Dónde lo había visto antes?

Lo recordé cuando se marchó. Era el mismo hombre al que había visto en la piscina de Katmandú, el primero en hablarme de la investigación sobre el poder de la ora­ción, el mismo al que yo había vislumbrado en varias otras ocasiones, el que Wil había llamado mi ángel guardián.

—Siempre han pasado por seres humanos cuando ha sido necesario —comentó Tashi, al tiempo que se me acer­caba junto con Natalie.

"Acabamos de completar la última extensión —agregó el chico—. Por fin conocemos el secreto de Shambhala. Ahora podemos comenzar a actuar como lo ha hecho la gente de Shambhala. Ellos han contemplado el mundo y encontrado situaciones clave que estaban ocurriendo y luego intercedieron no sólo con la fuerza de sus Campos de Oración sino también con la fuerza de los reinos angélicos. Éste es el papel de los ángeles: amplificar.

—No entiendo —dije—. ¿Por qué no funcionó cuan­do tratamos de detener a Chang poco antes de atravesar la ventana?

—Yo no conocía el último paso —respondió Tashi—. No me di cuenta de lo que estaba haciendo la gente de los templos, hasta que pude hablar con Natalie. Habíamos elevado a Chang, lo cual era necesario, pero no sabíamos cómo dar poder a las fuerzas angélicas para que aumen­taran nuestra energía e intervinieran. Debemos empezar por reconocer a los ángeles, pero luego, en este nivel de energía, TENEMOS QUE DARLES PODER PARA ACTUAR. ES PRECISO HACERLO EN FORMA MUY INTENCIONAL. DEBEMOS PEDIRLES QUE VENGAN.

Tashi calló y miró pensativo hacia el horizonte; una sonrisa le iluminó la cara.

—¿Qué pasa, Tashi? —le pregunté.

—Es Ani y el resto de Shambhala —dijo—. Están conectándose con nosotros. Los siento. Pidió la atención de todos.

—Hay una cosa más que podemos hacer. Podemos dar poder a los ángeles de una manera general para que pro­tejan este valle.

Natalie nos condujo por el proceso de disponer un campo especial para que fluyera de las cimas de los cerros boscosos en todas direcciones por todo el valle, y para dar poder a los ángeles para que nos protegieran.

Visualicemos un ángel posado en cada cerro —nos dijo—. Shambhala estaba siempre protegida. También nosotros podemos estar protegidos.

Todos continuamos concentrándonos en las montañas durante varios minutos más, y luego los dos jóvenes inicia­ron otra intensa conversación entre ellos, mientras nosotros escuchábamos.

Hablaban sobre los otros chicos que habían venido a través de Shambhala, y la necesidad de que despertaran, dondequiera que estuvieren. Nos dijeron que los chicos que van llegando en este momento son más poderosos que nunca antes. Son más grandes, más fuertes, más inteligen­tes de una manera por entero nueva. Muchos más que antes participan en actividades extracurriculares. Cantan, bailan, practican una mayor variedad de deportes, hacen música, escriben. Entre ellos son más numerosos los que desarrollan sus talentos a una edad más temprana que en las generaciones anteriores.

Hay un solo problema. La fuerza de su expectativa es mucho más grande, pero todavía no han aprendido a controlar del todo los efectos de sus pensamientos, deben aprender cómo funcionan los Campos de Oración, y noso­tros podemos ayudarlos.

Nos quedamos mirando mientras los religiosos echa­ban a andar hacia la casa de Bill, junto con Natalie y Tashi, aún profundamente sumidos en su conversación.

Me inundó un momento de escepticismo. Incluso des­pués de todo lo que había visto, tenía mis dudas de que los seres humanos de veras pudiéramos dar poder a los ángeles.

—¿De veras piensas que podemos convocar a los ángeles para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás? —le pregunté a Wil—. ¿Se nos daría tanto poder?

—No es tan fácil —respondió—. De hecho, es imposi­ble que siquiera lo intente alguien que alberga intenciones negativas. Nada de esto funciona a menos que estemos ple­namente conectados con la energía del creador, y enviemos nuestra energía en forma muy consciente delante de no­sotros, para que toque a los demás. Si se halla presente en nosotros la menor pizca de ego o ira, toda la energía se derrumba y los ángeles no pueden responder. ¿Entiendes lo que digo? Somos agentes de Dios en este planeta. Podemos afirmar y sostener la visión de la voluntad divina, y si nos alineamos genuinamente con ese futuro positivo, tendremos suficiente energía de oración para pedir a los ángeles que actúen.

Asentí; sabía que tenía razón.

¿Comprendes lo que es todo esto? —preguntó—. Toda esta información es la Undécima Revelación. El conocimiento de los Campos de Oración lleva a la cultura humana un paso más adelante. Cuando comprendimos la Décima, en cuanto a que el propósito humano en este planeta era el de crear una cultura espiritual ideal me­diante el acto de sostener la visión, algo faltaba todavía. No sabíamos con exactitud cómo sostenerla. No conocíamos los detalles de cómo usar nuestra fe y nuestra expectativa de manera energética.



"Ahora lo sabemos. La realidad de Shambhala, el secreto de los Campos de Oración, nos lo ha dado. Ahora podemos sostener la visión de un mundo espiritual y actuar de modo de producirlo a través de nuestro poder creativo. La cultura humana no puede progresar más hasta que utilicemos en forma consciente este poder al servicio de la evolución espiritual. Tenemos que hacer lo que hace la gente de los templos: disponer metódicamente nuestros Campos de Oración en todas aquellas situaciones clave capaces de establecer una diferencia. El verdadero papel de los medios, en especial la televisión, es el de señalar esas áreas problemáticas. Debemos reparar en toda discusión, todo debate científico, toda lucha que alguien esté librando entre la oscuridad y la luz, y tomarnos tiempo para utilizar nuestros campos.

Miró alrededor.

Podemos hacerlo en comunidades pequeñas, iglesias, círculos de amigos en todo el mundo. Pero... ¿y si el poder de todas las religiones se combinara en un solo, gigantesco y unificado Campo de Oración? En este mo­mento el campo se encuentra fragmentado, incluso cancelado, por la oración negativa y el odio. La gente buena deja que sus pensamientos aumenten el mal, pues creen que no tienen importancia.

"Pero, ¿y si eso cambiara? ¿Y si dispusiéramos un campo, más grande que lo que nunca ha visto el mundo, que abarcara todo el planeta para elevar a las fuerzas insi­diosas de todas partes que pretenden centralizar el poder y controlar a todos los demás? ¿Y si cada grupo de reforma de todas las profesiones y ocupaciones supiera cómo hacerlo? ¿Y si la conciencia del campo se difundiera hasta ese punto?

Wil hizo una breve pausa.

¿Y si todos creyéramos de veras en los reinos angélicos —continuó— y supiéramos que es nuestro derecho de nacimiento darles poder? No existiría ninguna situación que no pudiéramos afectar de inmediato. El nuevo milenio podría ser muy diferente de como es ahora. Seríamos verdaderamente los guerreros de Shambhala ga­nando la batalla de cómo será el futuro.



Dejó de hablar y me miró muy serio.

Es el verdadero desafío de esta generación. Si no tenemos éxito, todos los sacrificios de las generaciones anteriores podrían haber sido en vano. Acaso no supe­remos el daño ambiental que tiene lugar hoy en día... ni los actos insidiosos de los controladores.



"Lo importante —prosiguió Wil— es comenzar a construir una red consciente, "pensada", que vincule a los guerreros... A cada persona que sepa conectarse con todos los demás que deseen saber.

Guardé silencio. Lo que decía Wil me hizo pensar en Yin y en los otros que vivían bajo la tiranía china. ¿Qué había sido de él? Yo no habría logrado llegar a Shambhala sin su ayuda. Le comenté mis reflexiones a Wil.

—Todavía podemos encontrarlo —me respondió—. Recuerda que la televisión es sólo la precursora del perfec­cionamiento de nuestros ojos mentales. Trata de encontrar una imagen de dónde se halla.

Intenté poner la mente en blanco, pensando sólo en Yin. En cambio, apareció la cara del coronel, y me sobre­salté. Le conté a Wil.

—Recuerda la expresión que tenía —me aconsejó Wil— cuando parecía estar despertando, y encuentra esa expresión en la imagen.

Encontré esa expresión con mis ojos mentales, y entonces, de pronto, la imagen cambió a Yin en una celda, rodeado de guardias.

—Vi a Yin —dije, al tiempo que extendía mi Campo de Oración y daba poder a los reinos más elevados, hasta que la escena se volvió más luminosa todo alrededor de él. Luego visualicé que la luz se difundía a todos los que lo mantenían prisionero.

—Visualiza a un ángel junto a Yin —dijo Wil—... y junto al coronel.

Asentí, pensando en el código de compasión tibetano.

Wil enarcó una ceja y sonrió mientras yo volvía a con­centrarme en las imágenes. Yin se encontraría a salvo. El Tíbet acabaría por ser libre.



Esta vez no tuve dudas.
FIN
* * *
Este libro fue digitalizado para distribución libre y gratuita a través de la red

utilizando el software (O.C.R.) “OmniPage Pro Versión 11” y un scanner “Acer S2W”

Digitalización, Revisión y Edición Electrónica de Hernán.

Rosario - Argentina

29 de Marzo 2003 – 10:25




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