Revista Metafísica



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Revista Metafísica
EL NUEVO

PENSAMIENTO”
Directora:
Conny Méndez

REVISTA METAFÍSICA “EL NUEVO PENSAMIENTO”


Directora: CONNY MÉNDEZ

AÑO 1 – Nº1 – ABRIL, 1970

"NUESTRA PORTADA"

REPRESENTA LA "LLAMA TRIPLE" ya despierta y ardiendo en el corazón humano. (ver libro "El Maravilloso N" 7" de la serie "Metafísica al alcance de todos", de Conny Méndez).

Cuando tú sentiste el deseo de instrucción acerca de estos estudios, llamados "Nuevo Pensamiento", en ese momento se despertó o nació "el Cristo" en ti.

"El Cristo que ha de venir en esta Era" no es el Maestro Jesús de Nazareth que vuelva a nacer en el planeta Tierra. Es la conciencia de lo espiritual plenamente funcionando en el individuo. Es el convencimiento de "que lo espiritual existe. Y en realidad es el Ser Perfecto, o la Gran Verdad Interior, el Ser Superior, el Cristo cuyo nombre es "YO SOY".

La estrellita en el corazón, representa el Atomo Permanente que en cada encarnación es colocado en ese punto por las "Entidades Constructoras" encargadas de "ensamblar" nuevamente un cuerpo físico para ti. Es la chispa que eres, has sido y serás siempre tú, saltada del Gran Sol Central eones ha. Contiene tu diseño, patrón arquetipo, tan tuyo, personal y único como tu huella digital. Es el "Hijo Unigénito del Creador", que jamás repite.



CARTA EDITORIAL


de Conny Méndez
¡Buenos días, querido condiscípulo!

El saludo es por este estreno, por la Primavera en que él ocurre y por el nuevo paso en nuestras relacio­nes fraternales.

El Maestro Jesús dejó dicho que cuando toda la tie­rra se impusiera de esta nueva enseñanza, se manifes­taría el nuevo mundo, o sea, un mundo sin guerras, sin egoísmos, enfermedades, luchas ni maldad. Un mundo de buena voluntad y mucho más... la Edad de Oro Perma­nente, como la llama el Maestro Saint Germain. Es el Reino que está "a la mano".

Tú sabes que todo el empeño de los que divulgamos el Nuevo Pensamiento Metafísico, es acelerar lo más posible la venida de esa Edad de Oro, y que todos los humanos puedan participar rápidamente de este tesoro que nosotros poseemos.

Va a gustarte muchísimo una nueva modalidad que insertamos al final de nuestra pequeña Revista. Es la sección "Consultorio". Te está abierta para referirle tus problemas y lograr soluciones, aclaratorias y con­sejos. Te invita a que le confíes tus angustias, y te asombrará la forma en que éstas se te desaparecen, es­tableciéndose la armonía completa, a veces antes de que tú lo esperes.

Entra pues, hermano, a saborear este nuevo con­tacto.


NUESTRO LEMA:

Lo que no puedas aceptar, déjalo pasar, pero sigue leyendo...
¿QUE DE DÓNDE SALIÓ EL NUEVO PENSAMIENTO?

Pues verás. Cuatro mil quinientos cuarenta y dos años después de Adán, le nació un re-tátaro nieto que fue llamado Enoc; (Esto según la genealogía de Adán en la Biblia). O sea, que un bisnieto de Adán, cuyo nombre fue Cainán, tuvo un bisnieto y ese fue Enoc, quien se distinguió de otros Enocs, siendo padre de Matusalén, el hombre que vivió más años en nuestra Tierra. Matusalén vivió novecientos sesenta y nueve años. Por eso persiste el refrán: "Eso es más viejo que Matusalem".

Enoc, pues, fue un hombre santo que la Biblia dice de él "que anduvo siempre en la presencia de Dios", Génesis 5. Dice además, que Enoc al fin desapareció; que se lo llevó Dios. Que no murió. O sea, que trascendió. Ya sabes que así se van del planeta los iluminados.

Enoc fue el primer sabio de la era adámica, o sea, de nuestra civi­lización, tan sumamente notable, adelantado e iluminado que, en un mundo como aquel en que no había ni correos, ni caminos, ni periódicos, ni comunicaciones, su Sabiduría se regó por todos los países y en cada país se usaban sus enseñanzas y lo llamaban con un nombre de acuerdo con el lenguaje del país. En Egipto lo llamaban Toth, el dios Toth, es­criba de los dioses, que significa dos veces grande. Y este título de "Escriba de los Dioses" comprueba que sus enseñanzas fueron conser­vadas en caracteres, en piedra o papiro, etc. Pero conservadas. En Grecia lo conocían como Hermes Trimegisto, o "tres veces grande". En Feni­cia lo llamaron Cadmus, "cinco veces grande". Cada país se lo quería apropiar. Él sabía todo lo que hay que saber en la Tierra y en el Cosmos, y lo grande es, que lo dejó escrito.

Para aquella época en que no había libros, su enseñanza ocupó 42 volúmenes de cuanto se puede uno imaginar: Cosmogonía, Cosmo­grafía, Cosmología, Geometría (llamada entonces "matemáticas"), Astrología, Numerología. También fue el autor de la Kábala y el Tarot, de los Siete Principios Universales (ver el Maravilloso No. 7), de toda la magia de los sacerdotes egipcios del templo de Heliopolis.

Cada una de estas enseñanzas contiene la Verdad. No toda la Verdad, pero la reunión de todas es lo que va formando el conocimiento de la Divina Sabiduría.

Muchas personas se creen en posesión de la "única Verdad" porque pertenecen a alguna secta que enseña una o más ramas de La Verdad; y por lo general, se fanatizan y cierran su mente a toda otra faceta que se les pueda señalar. Esto es lo que llamamos los metafísicos "la posi­ción de la rana en su pocito", que no cree en las cimas de los árboles porque no alcanza a verlas.

Andando el tiempo, vino el Maestro Jesús como avatar de la Era de Piscis (anterior a la nuestra), nació en la raza judía y fue educado en la Secta Esenin, que conservaba toda la tradición de Enoc, es decir, toda la Verdad, destinada a ser conocida por los humanos en el planeta Tierra. Nació en un momento difícil para la raza judía, ya que estaba subyugada por el Imperio Romano, y tenía que seguir las normas e ideas romanas.

No es noticia nueva que Roma se destruyó por su orgullo. Roma, representa metafísicamente "la cabeza" en el sentido de voluntariedad humana, y la palabra Roma significa: cabeza, intelecto, exaltado, altura, fuerza, potencia, poder; en contraste con "Jerusalem" que representa el corazón. Ya sabes, que ambas cosas (cabeza y corazón) tienen que andar juntos para producir sabiduría. El "conocimiento intelectual es una cosa, pero la sabiduría es otra. Roma adoraba el intelecto. Roma no podía soportar que los cristianos seguidores del Maestro Jesús, judío y sabio, con la sabiduría del amor y la inteligencia, amenazaran derrum­bar la arrogancia del intelecto romano con la mansedumbre del corazón israelita. Israel simboliza el espíritu); y no solamente persiguieron, torturaron y mataron a los cristianos, sino que quemaron todo lo que proviniera de la enseñanza judía. Enoc fue judío y fue originador de sabidurías peligrosas para el imperio romano.

Cuando la iglesia apostólica se convirtió en "Romana", los jefes condenaron todo lo que oliera a judío, diz que para quitarle al "Hijo de Dios" ese estigma, y trataron de marcarlo "galileo" con lo cual preten­dían que no fuera enteramente judío; pero por más que hacían no podían suprimirle a los padres de Jesús su ascendencia a la Casa del Rey David.

Lo único que podían era tratar de transmutar la ideología del Maestro por una que ellos fueron fabricando poco a poco, y que fueron llamando "los dogmas y leyes de la Iglesia" para lo cual tenían que hacer desaparecer todo lo que recordara a Enoc, quitando toda mención de su nombre en las "Sagradas Escrituras" y destruyendo todos sus libros.

Andando los siglos, aparecieron dos ejemplares del Libro de Enoc. Uno en Abisinia y otro en Etiopía. El de Abisinia fue a tener a Rusia. El de Etiopía a Inglaterra. La copia etíope fue guardada bajo muchos can­dados en la Abadía de Westminster, donde desapareció totalmente de la circulación por las controversias que suscitaba cualquiera mención de Enoc. La copia rusa le ocurriría lo mismo ya que jamás se ha vuelto a mencionar.

Un día, un Arzobispo Anglicano que por su alta jerarquía podía hurgonear y registrar en la Abadía, leyó en el libro de Enoc. .. y le llegó el momento a la enseñanza metafísica.

Hacen más de cien años: El Arzobispo Anglicano hizo traducir al inglés lo que él consideró un descubrimiento sensacional: "El Principio de Mentalismo" y lo lanzó al público.

Pronto se formó la Asociación del Nuevo Pensamiento, basada en ese Principio. De allí surgieron una por una todas las sectas y grupos de Enseñanza Metafísica tales como la Ciencia Cristiana; la Ciencia Divina de California; Unity en Kansas City; Emmet Fox en Nueva York con El Cristo Sanador y ahora los movimientos aún más avan­zados como "El Puente a la Liberación" y la "Actividad YO SOY", bajo los auspicios de los Ascendidos Maestros de la Sabiduría.

Nuestro movimiento, la Asociación Saint Germain, participa de todas estas enseñanzas nombradas y hemos tildado nuestra revista "El Nuevo Pensamiento", en honor a Enoc, ya que ese nombre significa en el simbolismo bíblico y metafísico: "Entrada a un nuevo estado de pensamiento".


METAFÍSICA DEL CARNAVAL
RESEÑA HISTÓRICA
El Carnaval tuvo su origen en fiestas milenarias de carácter pagano, como el culto al Buey Apis en Egipto, a Baco en Grecia, en las Lupercales y Saturnales romanas y las que tenían lugar durante la recolección del Muérdago en Galia. En dichas fiestas, los sacerdotes y las congregaciones sacerdotales portaban másca­ras correspondientes a su deidad, que generalmente eran figuras humanas con cabeza de animales diferentes. Estas celebraciones se hacían en medio de alegres bailes que llegaban al desenfreno. Tales fiestas casi desaparecieron a raíz de la cristianización de esas naciones, para reaparecer en la Edad Media antes de la Reforma, especialmente en Italia, aunque con carácter menos licencioso, pero aún muy popular y desordenado, precedido por la personificación de Momo, dios de la burla y el sarcasmo, cuyo cetro de bufón era símbolo de la locura; luego se canaliza ese desbordamiento de instintos hacia la expresión artística hasta culminar en los famosos carnavales de Venecia, Roma, Florencia, Turín, Río de Janeiro, etc. Es instinto humano sacar a relucir algo que cause admiración en otros, pero a la vez mantenerlo exclusivo. En el modelo original de alta costura, por ejemplo, el empeño del diseñador, es que no le copien su creación, sin embargo no puede lograrlo porque el objeto es hacerlo famoso. El otro instinto, el de imitación, pone a todo el mundo a copiar o a codiciar. El modelo, el artículo o lo que sea, comienza a circular; se "populariza" porque llega al populacho, y finalmente se "vulgariza" porque cunde en el vulgo. Lo que así desmerita, porque ya lo vende hasta el buhonero, se hace repugnante y se desprecia.

En la antigüedad pagana, no había pueblo que no poseyera una imagen de su Divinidad. Egipto con su buey, su gato, su chacal, es un ejemplo burdo. Grecia encarnó a las altas virtudes en seres humanos, y todos acostumbraban ritos, ceremonias y procesiones para divulgar el culto.

La imagen era paseada en procesión por las calles, el pueblo le lan­zaba flores y los sacerdotes quemaban incienso y salpicaban a la muche­dumbre con agua perfumada y magnetizada, o sea, bendita; y de allí se desprendió el carnaval tradicional, el disfraz, la máscara, el papelillo,. . . y finalmente el agua.

Los metafísicos sabemos que todo pensamiento, todo sentimiento lanza al aire su vibración particular; que esto se acumula, se adhiere, por atracción, a otros de su propia frecuencia, formando grandes masas de energía magnética; y que, por la misma ley de atracción, se anexa a todo aquel que esté propenso a idéntica emoción, llegando a. aumentarlo hasta el frenesí, el desenfreno, la violencia, etc. Esta es la verdad de que los sicólogos llaman el delirio colectivo.

El agua es símbolo de emoción; y es completamente natural que el populacho, inculto y carente de otros medios de expresión, recurra a lo similar en su propio estado de ánimo, lo cual, al mismo tiempo actúa como compensador, ya que enfría o apaga la fogosidad que pudiera traducirse en actos irremediables. He aquí la contestación a la pregunta que se hizo en los afiches: "¿Por qué Carnaval con Agua?" El populacho no sabe contestarla, ni tampoco algunos de los que la preguntan.

Total, que el rito delicado, ideal, ofrenda de adoración a una imagen amada; el culto reverente y representativo de la más excelsa emoción o del arte exquisito, al lanzarse a la calle, al popularizarse, al vulgarizarse, se convierte en repugnante, sin virtud ni valor alguno,... despreciable.

Después de todo exceso viene la reacción, el arrepentimiento y el propósito de enmienda simbolizados por la ceniza que coloca el oficiante en la sede del pensamiento: la región frontal. La reacción ocurre muy apropiadamente, en la sobriedad del día Miércoles. El Miércoles es el cen­tro de la semana. Representa el balance, el equilibrio. No es tristeza. Es aplomo. Sigue siendo Mercurio, pero en reposo. No es otra cosa que la Ley del Ritmo exteriorizada.

Cada vez que la Tierra da una vuelta, nace otro día. Un día nuevo que trae el resultado de lecciones aprendidas el día anterior. En todo se aprende y se evoluciona. En el Carnaval se aprende el precio de la violencia y el exceso. Ya este año comenzó el Gobierno a defender al ciudadano tranquilo de los excesos del intranquilo: "¿Por qué Carnaval con Agua?" Así hace meditar a los intranquilos, a los ignorantes, a los niños en el espíritu.

Toda basura, todo desperdicio y podredumbre se debe quemar. La ceniza que el oficiante coloca en la frente de una persona, que se supone ser ya reflexiva, representa precisamente ese gesto que hacemos todos cuando tiramos al cesto lo que ya no nos sirve. Aquello va a parar al crematorio de basuras.

El Carnaval, ese carnaval en que el ser humano ansía transformarse en otro ser diferente a él mismo, o sea disfrazarse; ocultar su rostro detrás de otro rostro para así desdoblarse y actuar libremente (la más­cara); y ese otro en que simplemente se cargan de adornos y mojigangas festivas las personas ingenuas e inocentes, son representativos de frustación, el primero; y niñerías, el segundo. Los niños deliran por ponerse los trajes de mamá y papá y "jugar de Gente Grande".

Por eso es que la verdadera "Gente Grande", pierde el gusto por el carnaval, la farsa, el disfraz y la máscara.

Los Apóstoles del Maestro Jesús, conocían muy bien el efecto de las vibraciones, sobre todo el de la radiación. No es lo mismo. La radia­ción es la influencia que ejerce la altísima vibración de la luz sobre la masa de obscuridad. La idea irradia luz. La idea del descarte de todo lo inservible, de lo que nos atrasa y estanca, es el impulso de progreso. La molestia induce a buscar el acomodo, y por lo tanto esa es su parte positiva. La vista de la ceniza, la ceniza misma, cumple ese propósito. Por eso te dije que no es triste sino que es el aplomo de Mercurio en reposo. Siempre en Miércoles, llamado "de ceniza", se siente una sere­nidad llena de promesa. Por más que intenten entristecerlo los que igno­ran la Metafísica, no hay tristeza en el ambiente durante la Cuaresma, ni en la "Semana Santa" ni en Miércoles de Ceniza.

CARACAS, Febrero de 1970.
EN EL PRÓXIMO NUMERO: Resumen metafísico de la Semana Mayor.


Kataloq: 2017

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