Alimentación del adolescente



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#43887

ALIMENTACIÓN EN EL ADOLESCENTE

Nutrición y Dietética





NUTRICIÓN Y DIETÉTICA

GRUPO 5:
Fuensanta Martínez

Miriam Martínez

Patrícia Martínez

Alsya Myronovich

Carmen Molla

Sara Moreno

Sandra Paredes
INDICE


INTRODUCCIÓN


1

NECESIDADES NUTRICIONALES


2

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES



3

PROBLEMAS NUTRICIONALES



5

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO (TCA)


6

PROMOCIÓN, PREVENCIÓN Y EDUCACIÓN DE TCA


8

BIBLIOGRAFIA

9


Introducción

La adolescencia comienza con la aparición de los caracteres sexuales secundarios y termina al finalizar el crecimiento. En esta etapa ocurre una aceleración del crecimiento en longitud y aceleración de la masa corporal.

Estos cambios en la composición corporal son los que van a determinar las necesidades energéticas/proteicas de los adolescentes, aumentando por tanto las necesidades de macro y micronutrientes. Sobre todo, se notan diferencias entre las necesidades de chicos y chicas. Si la ingesta no es adecuada y estas necesidades no son cubiertas con la dieta se pueden producir deficiencias importantes. Las necesidades son muy superiores a las de la edad adulta. Se ha demostrado que la limitación de la ingesta de calorías o proteínas durante este periodo inhibe el crecimiento. Teniendo en cuenta que el hambre del adolescente no siempre es un buen indicador de la demanda nutricional, es muy importante prestar una atención especial a la alimentación para cubrir las necesidades energéticas de esta edad.

La adolescencia se caracteriza por ser una etapa de independencia y de cambios en el estilo de vida, con gran influencia del grupo de amigos. El adolescente pasa más tiempo fuera de casa, por lo que elige los alimentos que consume. La alteración de la imagen corporal y la necesidad de aceptación por el grupo de amigos hacen al adolescente más vulnerable a desarrollar hábitos insanos de alimentación como la obesidad, la pérdida del peso, la anorexia o la bulimia. Las chicas adolescentes son las más vulnerables, dado que están en un proceso de construcción de su identidad. Hay autores que refieren que los trastornos del comportamiento alimentario se deben a fracasos en la superación de la adolescencia por conflictos en el proceso de construcción de la identidad.

Los hábitos alimentarios de los adolescentes se han ido fraguando a lo largo de la infancia y es en esta época cuando unos hábitos no consolidados desde la infancia pueden ocasionar problemas en esta etapa en la que el adolescente: busca su propia identidad, va a tener una separación progresiva de los padres y puede manifestar actitudes antisociales, de búsqueda e identificación de grupo, así como fluctuaciones en el estado de animo. Los adolescentes, en especial las mujeres, pueden desarrollar un Trastorno del Comportamiento Alimentario (TCA).

Según el estudio ENKID las principales características del modelo de alimentación de los jóvenes españoles son:


  • Consumo elevado de carne, lácteos y cereales.

  • Consumo considerable de bebidas refrescantes.

  • La grasa de la dieta procede de grasas añadidas, carnes, lácteos, dulces y productos de bollería.

  • Bajos consumos de frutas, verduras y pescado: sólo un 60% toma 2 o más frutas al día y un 34% más de 2 hortalizas y verduras.

  • Los jóvenes entre 14 y 17 años son el grupo de población con mayor alteración de la dieta equilibrada


Necesidades nutricionales en la adolescencia

A partir de los 2 años de edad, el niño está en condiciones de recibir una alimentación variada, parecida a la del adulto. El ritmo de crecimiento marca las necesidades que varían cuantitativa y cualitativamente con la edad y, en la adolescencia, el sexo es un determinante a tener en cuenta.




Edad

Peso medio (kg)

Talla media (cm)

Kcal/kg

Kcal/día

Proteínas g/kg

Proteínas g/día

11-14 años

Niños

45

157

55

2700

1’0

45

11-14 años Niñas

46

157

47

2200

1’0

46

15-18 años

Niños

66

176

45

3000

0’9

59

15-18 años Niñas

55

163

40

2200

0’8

44

Recomendaciones nutricionales

Una dieta equilibrada es aquélla que aporta la energía adecuada, permite el mantenimiento o consecución del peso ideal y aporta todas las vitaminas y minerales no inferiores a los dos tercios de las recomendaciones dietéticas (RDA).

El porcentaje de cada uno de los principios inmediatos en la dieta equilibrada es:

• 57% Glúcidos o hidratos de carbono.

• 30% Lípidos.

• 13% Proteínas.


Proteínas

Las proteínas de alto valor biológico, que contienen todos los aminoácidos esenciales (leche, carne, pescado, huevos), no deben sobrepasar la mitad del aporte proteico total, constituyendo la otra mitad de proteínas de origen vegetal que se encuentran en cereales, legumbres, verduras y frutas. La ingesta de proteínas produce mayor saciedad que el resto de nutrientes (el doble que las grasas) y en su utilización y metabolismo se consume hasta el 34% de la energía que aporta.


Grasas

Se pretende que el 30% de las calorías procedente de las grasas se repartan equitativamente en los tres tipos de grasas: 10% de saturadas, 10% de monoinsaturadas y 10% de poliinsaturadas.

En los adolescentes se debe insistir en el riesgo que conlleva el gran aporte de grasas saturadas presentes en algunas grasas vegetales, como el aceite de palma, muy utilizado en la elaboración de la bollería industrial.
Hidratos de carbono

Deben ser la base de la dieta en esta etapa de la vida y aportan la energía necesaria para la actividad diaria. Tienen que consumirse fundamentalmente en forma de polisacáridos como los cereales, legumbres y verduras, debiendo limitarse la ingesta de azúcar, dulces y bebidas azucaradas por su elevado contenido en glúcidos de absorción rápida, porque son saciantes, disminuyen el apetito y no aportan nutrientes esenciales. Han de sustituirse por frutas y verduras que también son hidratos de carbono de absorción rápida, pero que además aportan la cantidad adecuada de vitaminas y minerales. Especial mención requiere el papel de la fibra en la alimentación por sus ventajas saludables. Se recomienda que menos del 10% de las calorías procedan de azúcares simples como la sacarosa.


Vitaminas

Son micronutrientes orgánicos que el ser humano es incapaz de sintetizar, deben ser suministradas por la alimentación y son necesarios para el mantenimiento de importantes procesos biológicos. Las vitaminas se clasifican según su solubilidad y principal efecto terapéutico.

Ciertas vitaminas (K, B1 B12, ácido fólico) pueden ser formadas en pequeñas cantidades por la flora intestinal. La mayoría de las vitaminas son precursoras de coenzimas y su mecanismo de acción radica fundamentalmente en la regulación enzimática del metabolismo.

Las vitaminas hidrosolubles se ingieren con verduras, hortalizas, frutas, cereales, derivados lácteos, carnes y frutos secos. Entre las necesidades vitamínicas aumentadas durante los periodos de crecimiento están la vitamina A, la vitamina B12 y el ácido fólico, necesarias para la constitución de nuevos tejidos.


Minerales

El correcto funcionamiento de los numerosos sistemas enzimáticos va a depender del aporte de minerales en esta etapa. Igualmente permiten la expansión de los tejidos metabólicamente activos. Se debe prestar detallada atención a las necesidades de calcio, hierro y zinc.



  • Calcio: Es un nutriente esencial, sobretodo en los periodos de crecimiento (infancia, adolescencia), puesto que el pico de tasa máxima de depósito de calcio se alcanza a la edad de 13 años en las chicas y de 14’5 en los chicos. La ingesta recomendada se sitúa alrededor de los 1000 mg al día.

  • Hierro: Se aconseja un aporte diario de 12 a 15 mg y de 15 a 18 mg, respectivamente, para hombres y mujeres. Las chicas, como consecuencia de las pérdidas menstruales, tienen tendencia a padecer anemia ferropénica y necesitan un mayor aporte de hierro.

  • Zinc: La ingesta adecuada se sitúa en 15 mg/día para los chicos y 12 mg/día para las chicas. Es un mineral de gran importancia desde que se descubrió un síndrome de deficiencia de zinc en varones adolescentes.



Problemas nutricionales de la adolescencia

Irregularidades del patrón alimentario

Este tipo de problema consiste en no realizar alguna de las comidas, generalmente el desayuno, tomando a lo largo del día refrescos, helados, etc., con escaso valor nutricional.


Abuso de comidas de preparación rápida (Fast food)

Este tipo de comidas tiene un elevado contenido energético, un exceso de grasas, son pobres en fibra, en hierro, en calcio y en vitaminas. Este tipo de comida está acabando con los beneficios para la salud asociados a la dieta mediterránea tradicional.


Consumo de alcohol

Algunos adolescentes, mayoritariamente los fines de semana, ingieren cantidades importantes de alcohol que aportan calorías vacías (un grado de alcohol = 7 kcal), teniendo efectos nocivos sobre el apetito, el aparato digestivo y el sistema nervioso.


Dieta vegetariana

Desde el punto de vista nutricional, se debe desaconsejar la dieta vegetariana estricta en los adolescentes.


Otras dietas no convencionales

Dietas macrobióticas, ying-yang, dieta natural y dieta cruda son poco recomendables en esta etapa crucial del desarrollo, ya que este tipo de dietas ocasionan carencias específicas con manifestaciones cutáneas y anemias ferropénicas o megaloblástica.


Trastornos del comportamiento alimentario (TCA)

Los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) están aumentando en los países de nuestro entorno, como son la anorexia y la bulimia, cada vez más frecuentes en la sociedad occidental. Además, la incidencia de los trastornos del comportamiento alimentario es mayor en mujeres que en los varones y, globalmente, se estima que suele afectar en una proporción 9 a 1. Esto se justifica por los modelos estéticos femeninos más delgados, ya que las mujeres suelen someterse a dieta con más frecuencia que los varones. Uno de los problemas que más preocupan en las sociedades occidentales es el control de peso. Existen pautas para prevenir conductas de riesgo en la infancia, tales como evitar normas rígidas en torno a la alimentación, comer en compañía del resto de la familia, crear un clima de tolerancia, potenciar la autoestima, etc.


Factores de riesgo más importantes de los trastornos del comportamiento alimentario:

- Sexo femenino

- Adolescencia

- Antecedentes personales o familiares de obesidad

- Práctica de determinados deportes o actividades como ballet, gimnasia, etc.

- Acontecimientos vitales estresantes en los dos últimos años

- Conflictividad familiar

- Conflictividad en la integración escolar o en las relaciones interpersonales

- Mala información nutricional

- Baja autoestima y asertividad

- Factores socioculturales

Anorexia nerviosa

Es un síndrome caracterizado por adelgazamiento voluntario producido por una disminución importante de la ingesta y un miedo intenso de la persona en convertirse en obesa, a pesar de que tenga un peso inferior al normal.

Los adolescentes presentan al principio costumbres caprichosas y rehúsan comer. Generalmente la anorexia aparece entre los 15 y 23 años, siempre con amenorrea y adelgazamiento espectacular, perdiendo aproximadamente entre el 25% y el 35% de su peso corporal. Este adelgazamiento es debido a una reducción importante de la ración alimentaría, especialmente a expensas de los hidratos de carbono, llegando a veces a un aporte de 300-500 kcal. La disminución calórica se produce a pesar del hambre que la paciente se esfuerza en negar, aunque a veces a veces se presentan crisis de bulimia pero acompañada de ingestión de laxantes, diuréticos, provocación del vómito y ejercicio intenso. Otras características que completan el cuadro son hiperactividad incansable, tanto física como intelectual, y un rechazo potencial a admitir este cuadro clínico.
Bulimia nervosa

Es una desviación o perversión del comportamiento alimentario, siendo más frecuente en la mujer. La persona que la padece come sin ningún placer, sin apetitos generalmente solos y a escondidas. La bulimia se produce por crisis y de una forma estereotipada para cada paciente. Las crisis se desarrollan de la siguiente manera:



  • Sensación de malestar difícilmente explicable, como una forma de angustia. Esta sensación se interpreta como una necesidad de comida. Hay una lucha interior para evitar comer, pero la tensión va aumentando poco a poco hasta llegar a la fase de descarga.

  • Fase de descarga en la que se lleva a cabo la ingestión alimentaria, masiva, rápida e irresistible.

  • A continuación llega la fase de remordimiento que puede dar origen a una nueva crisis.

La finalidad en la bulimia no es nutrirse, sino compensar esa angustia. El acto alimentario es como un mecanismo de defensa. Después de cada crisis la persona experimenta una sensación de doble fracaso, por no poder controlar su alimentación y por no adelgazar. Un gran porcentaje de bulímicas tienen antecedentes de anorexia mental verdadera o latente.


Promoción, prevención y educación para la salud en materia alimentaria en los TCA

Pese a ser el control de peso un tema que preocupa a un porcentaje elevado de la población, se ha comprobado que existe un gran desconocimiento en materia nutricional en la población española medida. En los estudios revisados se pone de manifiesto el gran desconocimiento en identificar cuál es la dieta más adecuada para el control del peso y, dado que esta materia preocupa a un elevado porcentaje de jóvenes y población en general, la sociedad debe tomar medidas con relación a la prevención y detección precoz de conductas alimentarias insanas.

Es importante trasmitir a la población las características de una dieta equilibrada que aproxime el perfil calórico al aconsejable, suponiendo un beneficio nutricional y sanitario, ayudando a prevenir trastornos del comportamiento alimentarios, incluida la obesidad, ayudando a prevenir precozmente los trastornos del comportamiento alimentario desde la familia y la escuela.

El profesional de atención primaria juega un papel importante en la prevención de estos trastornos, transmitiendo mensajes a la familia y al adolescente, identificando a las personas con riesgo elevado de padecerlos y modificando ciertas conductas. El objetivo que cabría marcarse con los adolescentes es identificar precozmente los TCA y realizar una intervención lo más temprana posible.



GRUPO 5

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