Gonzalo fernández-gallardo jiménez



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Ibid., p. 61. Estos autores puntualizan: "Extraño parecerá a muchos que ya desde el siglo XVI en adelante aparezcan envueltos en la más densa neblina los orígenes de la Reforma en España; pero más llamará aún la atención si le decimos que en nuestros mismos días continúan en idéntica o mayor oscuridad"; constatando otra vez "el laberinto formado por nuestros Cronistas en torno a los orígenes de la Reforma en España: Ibid., p. 66.


29 M. SENSI, Dal movimento eremitico alla Regolare Osservanza Francescana. L’opera di fra Paoluccio Trinci, Assisi 1992, p. 25.


30 B. CHEVALIER; “Olivier Maillard et la réforme des Cordeliers (1482-1502)”, Revue d’histoire de l’Eglise de France 65 (1979) 34.


31 J. GARCÍA ORO; “Conventualismo y Observancia”, en R. GARCÍA-VILLOSLADA; Historia de la Iglesia en España, vol III-1º, Madrid 1980, p. 216.


32 F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 44.


33 R. MOTA MURILLO; “Introducción” a la Chronica de la Santa Provincia de Granada, vol. I, Madrid 1984, p. XXX.


34 S. LAÍN ROJAS; Historia de los santos mártires Juan Lorente de Cetina y Pedro de Dueñas, Patronos de la Provincia de Granada de los Frailes Menores de San Francisco, escrita en 1803, citado en F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 45.


35 BF, vol. VII, p. 29.


36 F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 84. Nótese la forma negativa de valorar al tronco de la Orden "los que aún no habían sido sometidos a ninguna reforma".


37 "Las diferencias surgidas no fueron sólo entre esos dos grupos autónomos y desacordes desde su separación en cuanto a concebir la forma de vida franciscana, sino también entre la Observancia y los moradores de los antiguos eremitorios, aun cuando ambos grupos persiguiesen el mismo fin de restaurar la pura observancia de la regla; pues no tardó en manifestarse entre los Observantes una clara tendencia a buscar la unidad procurando que los de los eremitorios se amoldasen en todo a su forma de vida y pensar...los moradores de los eremitorios fueron percatándose de los móviles menos nobles que guiaban a los Observantes...”: Ibid., pp. 85-86. Sobre la vida y organización de estos eremitorios de “frades da prove vida” en Galicia y Portugal: cf. J. GARCÍA ORO, Galicia en los siglos XIV y XV, v. I, Pontevedra 1985, pp. 187-214.


38 "Si hubo algún intento de disgregación o independencia a este respecto fue debido a los Papas de Aviñón, quienes, en su empeño de congraciarse con la parte de la Orden que les seguía, se mostraron más liberales que los Romanos, cuya conducta fue siempre más precavida en este punto, como se desprende de la bula "Ordinem Fratrum Minorum" de Alejandro V, dada en Pisa a 24 de septiembre de 1409, por la que se prohíbe severamente que ningún Fraile Menor se eximiese de la obediencia debida a sus Ministros General y Provincial bajo pretexto de mayor observancia...como únicos y genuinos representantes de la Orden Franciscana": F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 108.


39 "En la mayoría de los casos, esas supuestas persecuciones, no vinieron de los Conventuales, sino que fueron promovidas por los Observantes contra los moradores de los eremitorios que se resistían a pasarse a sus filas": Ibid., p. 110.


40 Algunos historiadores parece que buscan el momento en el que se pueda afirmar, de un determinado eremitorio o convento, "hallarse en manos de la Observancia": Ibid., p. 152.


41 Lejarza y Uribe resumen así la cuestión: "Ante todo, es un hecho evidente que los eremitorios son las primeras señales que nos indican el despertar de la Orden del profundo marasmo en que ésta se había sumido por diversas causas a lo largo del siglo XIV, y que en ellos trató de apoyarse la Observancia como tal desde 1415 en adelante en su lucha abierta con la Conventualidad hasta llegar a constituir una rama independiente de la misma": Ibid., p. 171.


42 Ibid., p. 324.


43 Ibid., p. 327.


44 Ibid., p. 334.


45 Estuvo en contacto con Pedro de Villacreces. En 1407 obtuvo autorización para abrir el primer eremitorio que fundó en Villasilos (diócesis de Palencia): cf. BF, vol. VII, pp. 356-357. En Valladolid vivió en austera penitencia hasta que en 1426, auxiliado con el prestigio y poder de los Manrique, fundó en una ermita conocida como Nuestra Señora de la Consolación de Calahorra, también en la diócesis de Palencia, entre Rivas y Amusco. Otros dos eremitorios llevarían su sello: Paredes de Nava y Valdescopezo.


46 Citado en F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 349.


47 Ibid., p. 362.


48 L. de SALAZAR Y SALINAS, I Satisfacciones, art. II, ff. 168v.-169r, publicadas en F. LEJARZA – Á. URIBE; o.c., p. 784.


49 Ibid., p. 365.


50 Lope de Salazar y Salinas nació hacia el año 1394. Se suele afirmar que en Burgos. De niño entró en contacto con Pedro de Villacreces, convirtiéndose, junto con san Pedro Regalado, en sus dos más renombrados discípulos. Acompañó a su maestro al Concilio de Constanza. Al morir Fr. Pedro comenzó a fundar eremitorios al estilo de La Aguilera y El Abrojo, con autorización del Ministro Provincial, Juan de Santa Ana, que apoyó siempre la verdadera reforma en su Provincia (cf. Ibid., p. 385… ), y el apoyo de Condes de Haro, los Velasco. El primero fue en Briviesca. El segundo, cedido por dichos condes, en Fresneda. Hacia 1428, con licencia del antedicho Ministro Provincial, reformó el convento de San Francisco de Belorado. Y, más tarde, entre 1440-1441, fundó en Alveinte y Linares. El 29 de diciembre de 1457, él y sus seguidores reunidos en Capítulo, firmaron las Constituciones de la Custodia de Santa María de los Menores, erigida en 1454 a raíz de la buena acogida que en el Capítulo general de Bolonia de ese año tuvieron las dos ramas de villacrecianos: La Aguilera y El Abrojo bajo San Pedro Regalado, y el resto de fundaciones bajo fr. Lope de Salazar y Salinas. Pero ni siquiera esta situación de firmeza jurídica y plena aceptación en la Orden les libraría de los asaltos de la Observancia. En 1456 recibía fr. Lope la visita de Pedro Regalado, quien intentaba "prepararle para la lucha que había de sostener contra los Observantes, quienes pretendían atraerlos a su jurisdicción, alejándolos de la obediencia del Ministro de la Claustra y obligándoles a mitigar ciertas prácticas extremadamente rigurosas, sobre todo en el comer y el beber": Ibid., p. 424. "La emulación llegó a extremos inverosímiles en sus intentos de acabar con la obra del bendito reformador, presentando ante el Consejo supremo de la nación una serie de cargos que hoy nos es difícil concebir. Sucedía esto en 1457, cuando el Rey Enrique IV de Castilla se hallaba empeñado en la absurda y estéril guerra contra los moros de Granada. En sus ausencias de la Corte, el gobierno judicial pasaba a sus Virreyes, quienes se encargaban de refrenar las contiendas, mitigar el rigor de las rivalidades y castigar los crímenes de sus súbditos. Los Observantes, aprovechando la circunstancia de que el Conde de Haro ejercía a la sazón el cargo de Virrey, se apresuraron a presentar ente el Real Consejo sus quejas contra Fr. Lope y su pobre familia, siendo éste emplazado a Tordesillas para responder de las acusaciones que contra él habían sido formuladas": Ibid., p. 443. Habían logrado, pues, hasta poner de su parte al gran mecenas de los seguidores de Villacreces. Fue en este momento, al volver de Tordesillas, cuando convoca el capítulo custodial y se dan las constituciones, ya mencionadas, de cara a fortalecer la cohesión interna. Hasta el final de sus días -falleció el 24 de febrero de 1463- fr. Lope estuvo empeñado en mantener la independencia de su familia. Tras su muerte su Custodia no pudo sobrevivir mucho tiempo, y aunque los datos no sean muy precisos, parece que a partir de 1471 quedó sometida definitivamente a la Observancia: cf. Ibid., pp. 468-470.


51 Nació hacia 1390. A los 13 ó 14 años ingresó en la Orden; según el parecer de muchos, en el convento de San Francisco de Valladolid, pero según Lejarza y Uribe lo hizo en "el eremitorio de La Aguilera": Ibid., p. 481.


52 Ibid., p. 506.


53 A. FLICHE - V. MARTIN; Historia de la Iglesia, v. XVI, Valencia 1976, p. 522. Otro fraile santo, Juan de Capistrano, actuó con un talante bien distinto.


54 Ibid., p. 524.


55 Cf. J. GARCÍA ORO; Conventualismo y Observancia…, pp. 253-261.


56 Resulta muy difícil saber cuántos conventos tenía la Orden. Hay quien afirma que España en el siglo XV tenía un tercio de los conventos de la Orden:“156 conventos en Castilla y treinta y cuatro en Aragón”: J. PÉREZ; Fernando e Isabel. Los Reyes Católicos, Madrid 1988, p. 219. Azcona sostiene también que había 190 conventos: cf. T. de AZCONA; Isabel la Católica. Estudio crítico de su vida y reinado, Madrid 1993, p. 711. García Oro especifica: “La Orden Franciscana tenía en España tres grandes provincias: Santiago, en el Noroeste, con 8 custodias y 42 conventos; Aragón, en Levante y Navarra, con 7 custodias y 37 conventos; Castilla, en el centro, con 8 custodias y 44 conventos”: J. GARCÍA ORO; Conventualismo y Observancia…, p. 227. Estos autores no especifican si hablan de toda la Orden o de alguna de sus ramas. Para el historiador conventual, Giovanni Odoardi, los Conventuales, hacia el año 1500, eran unos 30.000 frailes distribuidos en unos 1300 conventos: cf. L. DI FONZO - G. ODOARDI - A. POMPEI; o.c., p. 88.


57 I. VÁZQUEZ JANEIRO; Un plan inédito para la evangelización de América: la creación de una Comisaría General Indiana, en 1505, Santiago de Compostela 1979, pp. 27-28.


58 I. VÁZQUEZ JANEIRO; “¿Un lector de Raimundo Lulio y de Arnaldo de Vilanova entre los evangelizadores de la América colombina?”, Antonianum 54 (1979) 116-117.


59 J. N. HILLGARTH; La hegemonía castellana, 1410-1474. Los reinos hispánicos, vol. II, Barcelona 1983, p. 125.


60 Cf. BF, vol. III, pp. 320-322.


61 A. RUCQUOI; Valladolid en la Edad Media. El mundo abreviado (1367-1474), vol. II, Valladolid 1987, p. 333.


62 Cf. J. GARCÍA ORO; Conventualismo y Observancia…, p. 257, y R. MARTÍNEZ; “Aproximación al estudio de los conventos franciscanos en la provincia de Palencia”, en Jornadas sobre el arte de las Órdenes religiosas en Palencia. 24-28 de julio de 1989, Palencia 1990, p.121.


63 cf. A. NIETO FERNANDEZ; Los Franciscanos en Murcia. San Francisco, colegio de la Purísima y Santa Catalina del Monte (siglos XIV-XX), Murcia 1996, pp. 63-93.


64 A. RUCQUOI; Valladolid en la Edad Media…, vol. II, p. 312.


65: J. M. NIETO SORIA; “ Franciscanos y Franciscanismo en la política y en la Corte de la Castilla Trastámara (1369-1475), Anuario de Estudios Medievales 20 (1990) 121.


66 “El hecho de que Vargas (era el reformador) se contase entre los hombres de confianza del condestable no debía ser únicamente cuestión de simpatía personal. Más bien parece que sus ideales monásticos resultaban muy gratos a la orientación política de Álvaro de Luna. En efecto, en toda su lucha por reforzar el poder del rey y limitar el peso de los magnates, los abades perpetuos tenían que antojársele aliados naturales de la gran nobleza, siempre díscola, mientras que el régimen de gobierno promovido por la Observancia se esbozaba como el interlocutor idóneo de una monarquía más moderna y centralizada”: J. TORNÉ; “Martín de Vargas y las dificultades iniciales de la Congregación cisterciense de Castilla”, en Humanismo y Cister. Actas del I Congreso Nacional sobre humanistas españoles, León 1996, p. 479. Este aspecto lo resalta también J. PÉREZ-EMBID WAMBA; El Cister en Castilla y León. Monacato y dominios rurales (Siglos XII-XV), Valladolid 1986, pp. 671-673.


67 GARCÍA M. COLOMBÁS; Un reformador benedictino en tiempo de los Reyes Católicos, García Jiménez de Cisneros, abad de Montserrat, Montserrat 1955, p.90. A lo largo de todo este estudio se percibe que la estructura congregacional que proponía e imponía la Observancia estaba más en consonancia con la política trastámara que con la vieja autonomía de cada monasterio: cf. p. 148 y ss.


68 Cf. M. D. FRAGA SAN PEDRO; “El convento medieval de San Francisco de Viveiro. Análisis del edificio y su historia constructiva”, Cuadernos de Estudios Gallegos 44 (1997) 157. También se vislumbra ya la relación del convento de San Francisco de Lugo con los vaivenes políticos debido a su vinculación a diversas casas nobles, entre ella la Trastámara: cf. M. PÉREZ MARTÍNEZ; “La arquitectura mendicante en Galicia: el ejemplo de San Francisco de Lugo”, Estudios Mindonienses 12 (1996) 70-79; y Mª J. PORTELA SILVA, - J. GARCÍA ORO; La Iglesia y la ciudad de Lugo en la Baja Edad Media. Los señoríos, las instituciones, los hombres, Santiago de Compostela 1997, pp. 163-169.


69 Cf. J. ARMAS CASTRO; Pontevedra en los siglos XII al XV. Configuración y desarrollo de una villa marítima en la Galicia medieval, Pontevedra 1992, pp. 231-233.


70 G. MERLO; “Eremitismo nel francescanesimo medievale”, en Eremitismo nel francescanesimo medievale. Atti del XVII Convegno Internazionale, Assisi, 12-13-14 ottobre 1989, Perugia 1991, pp. 44-45.


71 G. MERLO; “Francescanesimo e Signorie nell’Italia centro-settentrionale del Trecento”, en I Francescani del Trecento Atti del XIV Convegno Internazionale, Assisi, 16-17-18 ottobre 1986, Perugia 1988, p. 125. Otro autor habla de estas relaciones refiriéndose a la unión de las diversas reformas franciscanas: “Una coincidenza era anche nella politica italiana del tempo, cosí divisa nell’indipendenza e frammentazione degli stati. Sembrava giunto il momento degli stati della peninsola, e specie di Venezia e dello Stato Pontificio, venne realizzato sotto il segno dell’italianità; ma il sogno svaní fra la sconfita di Pavia (febbraio 1525) e l’incontro di Bologna (autunno 1529)”En cuanto a los Observantes, dice: “…divennero potenti, influenti, politicizzanti. Si sentivano, nel grande successo incontrato in tutta Europa, l’unica vera riforma del francescanesimo…”: C. CARGNONI, (a cura di); I frati Cappuccini. Documenti e Testimonianze del primo secolo, vol. I, Roma 1988, p. XXVII.


72 B. CHEVALIER; art. cit., p. 35.


73 Esta situación se generalizó en Europa: “la creciente influencia secular sobre la Iglesia provoca también un refuerzo de la autoridad principesca sobre las iglesias locales. Los estados europeos, en proceso de formación durante el siglo XV, desean unificar el orden social, sometiendo a su dominio tanto lo espiritual como lo temporal. El propio conde de Clèves se proclama ‘papa sobre sus tierras’”: J. C. MARGOLIN; Los inicios de la Edad Moderna, Madrid 1992, p. 237.


74 J. PÉREZ; Fernando e Isabel. Los Reyes Católicos, Madrid 1988, p. 222.


75 A.W. LOVETT; La España de los primeros Habsburgos (1517-1598), Barcelona 1984, p.288. La reforma fue un arma poderosa en manos del Estado: “A nivel de institución político-religiosa, como era el Estado Moderno, este capítulo (la reforma) fue sencillamente básico y fundamental como cualquier otra rama de la administración”: J. suberbiola MARTÍNEZ; Real Patronato de Granada. El arzobispo Talavera, la Iglesia y el Estado Moderno (1486-1516). Estudio y documentación”, Granada 1985, p. 182. Este mismo autor, en esta obra, que es su tesis doctoral, sostiene que la Inquisición y la reforma eran “los más poderosos instrumentos religiosos del reino” (p. 203.).


76 J. N. HILLGARTH; Los Reyes Católicos. 1474-1516. Los reinos hispánicos, vol. III, Barcelona 1984, p. 73.


77 H. SMOLINSKY; Historia de la Iglesia Moderna, Barcelona 1995, pp. 28-29.


78 L. RANKE; Historia de los Papas en la época moderna, México 1988, p. 29.


79 F. PIERINI; La Edad Media. Curso de historia de la Iglesia, vol. II, Madrid 1997, p. 179.


80 T. de AZCONA; Isabel..., p. 774.


81 E. GARCÍA FERNÁNDEZ; “Dominicos y Franciscanos en el País Vasco (siglos XIII-XV)”, en VI Semana de Estudios Medievales. Najéra, 31 de julio al 4 de agosto de 1995, Logroño 1996, p. 232.

82


: T. de AZCONA; Isabel la Católica..., pp. 380-382. Se puede ver también: J. MESEGUER FERNÁNDEZ,; “Franciscanismo de Isabel la Católica”, AIA 19 (1959) 153-195.


83 Cf. J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma del clero español en tiempo de los Reyes Católicos, Valladolid 1971, p. 173.


84 J. MESEGUER FERNÁNDEZ; “La bula ‘ITE VOS’ (29 de mayo de 1517) y la reforma cisneriana”, AIA 18 (1958) 266.


85 J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma..., p. 173. Continúa diciendo: "el método por éstos (los Reyes) adoptado no fue otro que el seguido por los observantes para la reforma de la Orden, es decir, la dilatación y robustecimiento de la Regular Observancia, que traía como consecuencia la absorción progresiva y la superación final del conventualismo".


86 J. PÉREZ; Isabel y Fernando. Los Reyes Católicos, Madrid 1988, p. 121.


87 cf. T. de AZCONA; Isabel..., pp. 489-492.


88 En 1427 se había llegado a un acuerdo entre Conventuales y Observantes. Era un “pacto de no agresión”, sancionado con la autoridad pontificia de la bula “Super gregem Dominum”, de 28 de diciembre de 1427: cf. J. GARCÍA ORO; Conventualismo y Observancia…, pp. 254-255.


89 "En 1492 se propusieron reformar el convento de Atienza. Con este fin, enviaron a él un grupo de observantes que se apoderaron de la casa, al parecer no muy pacíficamente. Inmediatamente recurrieron a Alejandro VI para que confirmase la reforma realizada. Sin duda, encontraron oposición en los conventuales, a los cuales asistían en este caso todas las razones de derecho": J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma…, p. 174. La llegada de la Observancia era la forma de consolidarse un determinado poder político. Así creo que hay que leer el dato de que en 1507, con el cardenal Cisneros como Regente de Castilla, este convento recibió “el título de Real Convento, haciendo al padre guardián del mismo Regidor Decano de la villa, con dos votos en el Ayuntamiento, y numerosas potestades concejiles que le hacían en la práctica alcalde mayor de la villa. Era así el guardián de los franciscanos la máxima figura, después del Rey, en la villa”: A. HERRERA CASADO; Monasterios medievales en Guadalajara, Guadalajara 1997, p. 106.


90 J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma…, pp. 174-175. Por eso, ”un franciscano de nuestros días ha podido deplorar, con toda razón, la dureza de la lucha emprendida contra los conventuales ‘a riesgo de reducirlos a una vida misérrima que a veces acababa por llevarlos a la apostasía”: M. BATAILLON; Erasmo y España. Estudios sobre la vida espiritual del siglo XVI, Buenos Aires 1950, p. 6; cita a P. Michel Auge; “La vie franciscaine en Espagne entre les deux conpronnements de Charles-Quint”, en RABM (Revista Archivos Bibliotecas y Museos), t. XXVI (1912) pp. 359-360. Hillgarth afirma: “Se hacía uso de toda clase de presiones para transferir casas de los conventuales a los observantes”: J. N. HILLGARTH; Los Reyes Católicos…, p. 768.


91 En Calatayud intervinieron las autoridades locales, el pueblo, el Justicia de Aragón, cfr. J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma..., pp. 176-179.


92 T. de AZCONA; Isabel..., p. 773. En esta línea Azcona afirma que “la reforma de los religiosos se pareció más a una batalla que a una persuasiva captación fraterna”: Ibid., p. 704.


93 Cf. J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma…, p. 181.


94 Hay quien piensa que fue elegido arzobispo de Toledo “en función de la reforma”: J. suberbiola MARTÍNEZ; Real Patronato de Granada.., p. 183.


95 J. GARCÍA ORO; Cisneros y la reforma..., p. 187. Añade: "Es muy posible, por consiguiente, que a su inspiración se deban los diversos pactos entre los Reyes y los superiores conventuales, lo mismo que las intervenciones de éstos en la reforma de sus súbditos". Hasta el punto de que "puede decirse que, desde la consecución de esta bula (se refiere al breve 'Alias ex certis? del 27 de junio de 1497), la reforma de los franciscanos se realizó bajo la inmediata dirección de Cisneros": Ibid., p. 188.


96 M. BATAILLON; Erasmo y España…, p. 5.


97 A. GÓMEZ DE CASTRO; De las hazañas de Francisco Jiménez de Cisneros, Madrid 1984, p. 40 (es la traducción de José Oroz Reta).


98 B. de RUBÍ; Un secle de vida a Catalunya, 1564, 1664 (Aproximació historico-bibliogràfica), Barcelona 1978, p. 19.


99 J. N. HILLGARTH, Los Reyes Católicos…, p. 74.


100 AM, vol. XV, p. 124.


101 No conocemos ningún estudio exhaustivo sobre el tema. García Oro recoge la misma información en su última publicación sobre Cisneros que en su obra de 1971. Él mismo dice que resume sus estudios anteriores: cf. J. GARCÍA ORO;
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