Gonzalo fernández-gallardo jiménez



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del 10 de octubre de 1568, como afirma M. de Castro; “Supresión…”, p. 225. Este último breve iba dirigido a la Orden Franciscana Conventual para evitar los abusos en la tenencia de propiedad, insistiendo con firmeza en que sólo tres frailes se encargasen de la administración de los bienes de un convento.


390 Cf. AGS, P.R., 23-85. Al terminar la copia de la carta se dice que en términos similares se escribió a otros provinciales implicados, entre ellos a Luis de Zapata.


391 AGS, P.R., 23-96.


392 AGS, P.R., 23-131.


393 AGS, P.R., 23-141.


394 AGS, P.R., 23-144.


395 AGS, P.R., 23-141.


396 Cf. J. de SANTA CRUZ; Crónica de la Santa Provincia de San Miguel…, Madrid 1671, p. 157. Existe abundante documentación sobre estos bienes en AHN, Clero, leg. 771, partidas 112 y 123. El 15 de junio de 1582, el obispo de Badajoz, Diego Gómez de Lamadriz, sugería al rey: “se podría pedir a su Santidad adjudicase los bienes que tenian los frayles Claustrales de Badajoz, para el seminario, que todavía estan empie, y de los rreditos se ha haziendo la casa, y dentro de dos años se acabara, y aun me ha dicho el provincial, los quieren ya dexar, y por un breve general que tienen, darlos y aplicarlos a las monjas de Sancta Ana, que son de su Orden”: AIVDJ, envío 89, caja 126, nº 335.


397 Cf. J. GARCÍA ORO – Mª J. PORTELA SILVA; “La reforma religiosa en la Corona de Aragón…”, pp. 429-430.


398 Cf. V. BELTRÁN DE HEREDIA, Bulario de la Universidad de Salamanca, vol. III, Salamanca 1967, nº 1084 y 1246, pp. 159-162.


399 Cf. M. R. MOLINERO; “Índice de documentos existentes en el Archivo de S. Francisco de Salamanca en 1644”, Liceo Franciscano, 2ª ep. 10 (1957) 78-79, n. 20, 21, 25.


400 “La mayoría de los autores coinciden en apuntar como año de entrada de la observancia el de 1439”: D. BARRAL RIVADULLA; La Coruña en los siglos XIII al XV. Historia y configuración urbana de una villa de realengo en la Galicia medieval, A Coruña 1998, p. 292.


401 J de CASTRO; Arbol cronológico de la santa Provincia de Santiago, Madrid 1976, p. 187.


402 Ibid., p. 164.


403 Ibid., p. 200.


404 Ibid., p. 198.


405 Ibid., p. 203.


406 Cf. M. de CASTRO; La Provincia Franciscana de Santiago. Ocho siglos de historia, Santiago de Compostela 1984, 389 pp.


407 “El mayor canonista de su época”: H. KAMEN; Cambio cultural en la sociedad del Siglo de Oro. Cataluña y Castilla, siglos XVI-XVII, Madrid 1998, p. 63.


408 Este informe ha sido publicado en más de una ocasión. Aquí usamos la publicación de A. de SALDES; “Informe del Dr. Martín de Azpilcueta (A) Navarro al Rey Felipe II sobre Conventuales y Terceros Franciscanos”, Estudios Franciscanos 26 (1921) 262-268.


409 Cf. E. TEJERO; “Relevancia doctrinal del Doctor Navarro en el ámbito de las ciencias eclesiásticas y en la tradición cultural de Europa”, Príncipe de Viana 179 (1986) 571-607.


410 "Era tan estimada de todos su erudición y prudencia que sus criterios se tenían por oráculos, y quien descollaba en alguna Facultad, por su saber, era llamado otro Navarro": H. HURTER; Nomenclator litterarius theologiae catholicae, vol. III, Oeniponte 1905, p. 334; citado por E. TEJERO; “Los Escritos sobre el doctor Navarro”, en Estudios sobre el Doctor Navarro. En el IV Centenario de la muerte de Martín de Azpilcueta, Pamplona 1988, p. 23.


411 Con esto no quiere decir que "la primitiva regla de la orden fue la más relajada", como afirma M. de Castro; “Supresión…”, p. 218,


412 Alude a una petición que los mismos Franciscanos Observantes habían hecho a la Santa Sede para que suavizase la regla.


413 Cfr. J. GOÑI GAZTAMBIDE; “Por qué el Dr. Navarro no fué nombrado cardenal”, Príncipe de Viana 3 (1943) 419-455.


414 "Por su talante, su piedad y sus virtudes en Roma merecería el favor de los papas Pío V, Gregorio XIII y Sixto V; siendo nombrado Consultor de la Sagrada Penitenciaría, donde ejerció con prudencia, honestidad y competencia su cargo, hasta morir el 21 de junio de 1586, en verdadero olor de santidad": F. SALINAS QUIJADA; “El Doctor Martín de Azpilcueta en la Universidad de Coimbra”, Príncipe de Viana 179 (1986) 613.


415 J. LÓPEZ ORTIZ; “Un canonista español del siglo XVI, el Doctor Navarro, don Martín de Azpilcueta”, La ciudad de Dios 153 (1941) 275.


416 J. GOÑI GAZTAMBIDE; “Por qué el Dr. Navarro…”, p. 442.


417 J. LÓPEZ ORTIZ; “Un canonista español del siglo XVI…”, p. 301.


418 Había salido de Madrid a mediados de mayo de 1567 pero no llegó a Roma hasta el 17 de octubre…: cf. L. SERRANO; Correspondencia…, vol. II, pp. XXIX-XXX.


419 M. de Castro; “Supresión…”, p. 219. Afirma también ponerse en "guardia contra la sinceridad de sus declaraciones" (p. 218-219). No sabemos cómo ha leído la argumentación de Gaztambide, pues parece dar crédito a la acusación oficial que se hacía al doctor Navarro de ser filofrancés. Gaztambide, después de recordar que había más motivos para tacharle de portugués, dice: "sólo un nacionalismo estrecho podía inventar tan burdas acusaciones": J. GOÑI GAZTAMBIDE; “Por qué el Dr. Navarro…”, p. 437.


420 Cf. T. de AZCONA; “Reforma de la Tercera Orden Regular …”, pp. 332-335.


421 J. GARCÍA ORO; Francisco de Asís en la España medieval, Madrid 1988, p. 520.


422 R. MANSELLI; Para mejor conocer a Francisco de Asís, Oñati 1997, p. 112: “La cuestión franciscana no es sólo un juego entretenido de eruditos… por sí misma enseña algo fundamental sobre Francisco, es decir, que su experiencia y su mensaje no eran unívocos, dado que no fueron reducibles a una única voz”. J. DALARUN; La malaventura de Francisco de Asís, Oñati 1998, p. 18: “La excepcional complejidad del dossier hagiográfico franciscano no es una mala jugada del destino: La complejidad filológica de las leyendas es hija de la misma polisemia de la experiencia real de Francisco”. R. RUSCONI; “Dalla alla storia”, en AA.VV., Francesco d’Assisi e il primo secolo di storia francescana, Torino 1997, p. 357: “Parlare di al plurale, in luogo della consueta espressione , indica un orizzonte storiografico volto a uscire al di fuori di un’impostazione sostanzialmente monolitica e a mostrare, invece, in quale modo la presunzione di essere in presenza di un‘unica storia del francescanesimo, distesa nell’arco di oltre sette secoli, risulti in sostanza alquanto ingannevole”. R. LAMBERTINI – A. TABARRONI; Dopo Francesco: l’eredità difficile, Torino 1989, p. 14: “A noi sembra che la storia francescana…si caratterizzi…come “ricerca”di un’identità…risultato di uno sviluppo, non riconducibile esclusivamente ad una riflessione interna dell’Ordine, ma rapportabile ad un dialogo, talvolta drammatico, con la realtà sociale estera”. G. G. MERLO; Tra eremo e città. Studi su Francesco d’Assisi e sul francescanesimo medievale, Assisi 1991, p. 19: “Gli svariati ‘Franceschi’ nascono, per lo più, da differenti volontà di appropriazione di un ideale legittimante: volontà di lunghissima data, espressi già all’indomani della morte dell’Assisiate. L’identità originaria è subito discussa e destinata, direi, a rimanere imprecisa. I modelli ideali e idealizzati si moltiplicano: la fedeltà ai diversi modelli genera i contrasti, una storia contrastata e così vivacissima, capace di ‘coinvolgere’ ancora oggi chi cerchi il filo rosso della vicenda francescana, e di turbare coloro che leggano il cristianesimo ‘nella storia’ come un progressivo allontanamento dalla genuinità delle origini. Per tanto, parafrasando una celebre espressione, per costoro Francesco ripropose la purezza evangelica, e ne nacque l’Ordine del frati Minori”. F. ACCROCCA; Francesco e le sue immagini. Momenti della evoluzione della coscienza storica dei frati Minori (secoli XIII-XVI), Padova 1997, p. 208: “Eredità difficile, storia tormentata: la ricerca condotta, anche se sviluppata per frammenti, ha reso ragione, io credo, di queste affermazioni di partenza, mostrando ampiamente come l’immagine stessa di Francesco sia stato il crocevia consueto dove coscienze diverse della propria personale vocazione e della presenza dell’Ordine francescano della Chiesa e nella società si sono incontrate e scontrate. Ne scatiriscono risposte diverse, per le quali la storiografia più recente e avvertita suggerisce, ormai concordemente, di abbandonare la griglia interpretativa fedeltà/tradimento”. G. MICCOLI, refiriéndose a la evolución de la Orden todavía en tiempo de Francisco, afirma: “è sulla linea, non del decadimento o del tradimento o del rilassamento, come lo vivono gli zelatori della Regola, è sulla linea dell’intervento nella società, per il rinnovamento della vita cristiana, per la Chiesa e la ‘salus animarum’ e via dicendo”. (Intervención en una Mesa Redonda: Verso una nuova immagine, en Frate Francesco d’Assisi. Atti del XXI Convegno internazionale, Assisi, 14-16 ottobre 1993, Spoleto 1994, p. 288).


423 P. MARTÍNEZ SASTRE; Carisma e Institución, Murcia 1994, p. 117.


424 J. GARCÍA ORO; Francisco de Asís…, p. 520. No obstante haya todavía quien mantenga posturas excesivamente ideologizadas, maniqueas y poco contrastadas con los datos de la historia: “Hacia finales del siglo XV la ‘observancia’ había llegado ya a su edad adulta. Con todo, constituían un sinfín de ramificaciones todas ellas tendentes a lo esencial del carisma franciscano, mientras que la gran masa de la Orden, el ‘conventualismo’, se afincaba cada vez más en una estructuración e institucionalización marcadamente terrenal, lejos del ideal primitivo… En España la poderosa influencia de la ‘observancia’ logró que el cardenal Cisneros diese el carpetazo a los conventuales y que Felipe II los expulsase de todos los territorios bajo su imperio, no habiendo regresado desde entonces a España hasta después de la guerra civil, en 1942”: P. MARTÍNEZ SASTRE, o.c., p. 111. ¿Por qué sitúa la vuelta de los Franciscanos Conventuales a España en 1942 y no en 1904-1905, cuando tuvo lugar en esos años?


425 Ángel Uribe todavía dice que ésa fue la razón: cf. Á. URIBE; La Provincia Franciscana de Cantabria, vol II, Aránzazu 1996, p. 77.


426 Parecer del P. Pacheco, en AGS, P.R., 23-227, fol 22: “Pareceme que estas informaciones que aquí digo se debieran hazer antes de pedir los breves a su Santidad… En los trinitarios mercedarios y carmelitas que es una de las quatro ordenes mendicantes tanbien se debe tomar informacion de su instituto y saber cómo biben y se guardan, porque siendo su instituto aprovado por la Sede apostólica no se podra facilmente desazer. Y finalmente parece que el Comendador mayor teniendo relacion particular del instituto de cada orden destas y de lo mal que se guarda, podra conveniblemente (sic) pedir reformacion mas en general diziendo que biben con libertad, si el papa le pregunta que instituto tienen, y no le respondiendo podria su Santidad detenerse hasta ser dello informado”.


427 AGS, P.R., 23-227, fol. 17.


428 La Vida Religiosa estaba afectada por el clamor de reforma que invadió a vida social y eclesial desde el siglo XIV. Los papas del siglo XVI, incluidos los anteriores al Concilio de Trento, tuvieron programas de reforma de la Vida Religiosa: cf. J. ÁLVAREZ GÓMEZ; Historia de la Vida Religiosa, vol. III, Madrid 1990, pp. 264-273.


429 J. de ÁVILA; Obras Completas, vol. VI, Madrid 1971, p. 193. No obstante, conviene recordar que “la reforma de Ávila no era demoledora, ni solamente legislativa”: L. SALA BALUST, - F. MARTÏN HERNÁNDEZ; Santo Maestro, Juan de Avila, Madrid-Roma 1970, p. 300.


430 E. KAMEN; Cambio cultural …, p. 63.


431 J. I. TELLECHEA IDÍGORAS; “Ignacio de Loyola, reformador”, en Q. ALDEA (Ed.); Ignacio de Loyola en la gran crisis del siglo XVI. Congreso Internacional de Historia. Madrid, 19-21 noviembre de 1991, Bilbao-Santander 1993, pp. 251-252. En esa misma línea estaban los primeros jesuitas, cf. J. W. O´MALLEY; Los primeros jesuitas, Bilbao 1995, pp. 390-399.


432 O. STEGGINK; La reforma del Carmelo español, Ávila 19932, p. 51. “La llamada ‘Reforma del Rey’… quería ser cirugía y no un reajuste de la vida religiosa”: J. GARCÍA ORO; “Observantes, Recoletos, Descalzos: La Monarquía católica y el reformismo religiosos de siglo XVI”, en Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, vol. II, Valladolid 1993, p. 65. Más tarde, García Oro ha sostenido que es más preciso decir “reforma real” que “reforma del rey”, para resaltar que fundamentalmente no es obra de Felipe II, sino de la “política reformatoria de la Corona”: J. GARCÍA ORO – Mª J. PORTELA SILVA; “La reforma religiosa en la Corona de Aragón…”, p. 339. Creemos que esta “reforma” tuvo muchas dimensiones de cuestión de política de estado, pero, las múltiples notas autógrafas del Rey que aparecen en la documentación, no dejan lugar a dudas sobre su intervención directa en este tema. La expresión no parece ser crucial.


433 H. KAMEN; Felipe …, p. 91.


434 Ibid., p. 95.


435 Ibid., p. 117.


436 T. EGIDO; Las reformas protestantes, Madrid 1992, p. 27.


437 J. MARTÍNEZ MILLÁN; “En busca de la ortodoxia…”, p. 192.


438 Sobre esta cuestión es fundamental la obra de J. MARTÍNEZ MILLÁN (ed.); Instituciones y Elites de Poder en la Monarquía Hispana durante el siglo XVI, Madrid 1992.


439 Ibid., p. 200. Luciano Serrano había escrito: “Felipe II lograba en pocos meses dar principio con enérgica actividad a una reforma general de las órdenes religiosas que creía necesaria, entre otros motivos, para inculcar a sus pueblos un sentido más alto de moralidad, y la sumisión respetuosa a las autoridades”: L. SERRANO; Correspondencia…, vol. IV, p. XXXVI.


440 Martínez Millán cita un artículo del alemán W. Reinhard, según el cual, los tres principios que caracterizaron este proceso de “confesionalización” fueron: “a) la ‘reforma’ y la ‘contra-reforma’ tuvieron estructuras paralelas; b) la confesionalización creó grupos sociales de acuerdo a una variedad de pensamientos, incluyendo la formulación del dogma, propaganda confesional, educación, disciplina, rituales y lenguaje; c) la confesionalización reforzó la centralización política cuando las monarquías de la edad Moderna utilizaron la religión para consolidar sus límites territoriales, incorporando la iglesia dentro de su burocracia e imponiendo un control social sobre sus súbditos”: J. MARTÍNEZ MILLÁN; “La monarquía hispana de Felipe II”, en AA. VV., Felipe II y el arte de su tiempo, Madrid 1998, p. 16.


441 H. PIZARRO LLORENTE; “El control de la conciencia regia…”, p. 179. En la misma línea se expresaba J. A. Maravall: “Es cierto que hemos citado obispos y cardenales en puestos civiles (habla del siglo XVI), lo que parece contradecir todo el proceso de secularización. Mas no era así. Se trataba de dignidades de hecho conferidas por los reyes, porque a ellas se encontraban afectas fuertes rentas, las cuales se concedían como premio a los altos colaboradores reales en asuntos laicos. Estos burócratas conservaban un neto espíritu de funcionarios, después de su investidura. Aveces había que dar un barniz religioso aparente a los hechos para responder de este modo a las necesidades de una presentación polémica hacia fuera: ese tinte católico de la política era, no sólo la manera de sujetar a Roma, sino de atraerse la colaboración de ciertos grupos católicos extranjeros, en empresas políticas contra sus propios países”: J. A. Maravall; “La secularización en la España de los Austrias”, Revista de Occidente 88 (1970) 83.


442 Cf. J. MARTÍNEZ MILLÁN; “En busca de la ortodoxia…”, pp. 195-196.


443 H. KAMEN; Felipe…, p. 108.


444 Laín Rojas, refiriéndose a la época de los Reyes Católicos- había dicho: “la reforma de los Padres Claustrales en España es un misterio de política”: LAÍN ROJAS, S.; Historia de la Provincia…, p. 338.


445 “Todas las decisiones de cada concilio (provincial) deberían someterse al Consejo Real para su aprobación, lo que era un decidido acto de regalismo”: E. KAMEN; Cambio cultural…, p. 55.


446 Por motivos políticos, el famoso Catecismo Romano, promulgado por Pío V, no se publicó en España hasta 1782, cf. la obra de P. RODRÍGUEZ; El Catecismo Romano ante Felipe II y la Inquisición española, Madrid 1998.


447 “Hay, claro está, en el programa político de Felipe II –y ello se acentúa a medida que avanza su reinado- una explícita declaración de ocuparse de la religión y de intervenir en los asuntos de la Iglesia… Constantemente, católicos y reformados dicen a los príncipes que la religión es el más enérgico recurso para conservar en obediencia a los súbditos, y los príncipes actúan en consecuencia… Ciertamente, ya Carlos V y más aún Felipe II, hicieron de la religión materia política, entre otras razones porque sus enemigos procedieron también de la misma manera…”: J. A. Maravall; “La secularización …”, p. 88. “El rey se tomaba muy en serio la religión y cualquier biógrafo moderno debe hacer otro tanto con este tema; pero con una reserva importante: las figuras políticas del siglo XVI, como sus equivalentes modernos, solían utilizar la religión como pretexto para acciones políticas. Como jefe de Estado se vio incluso obligado a veces a aliarse con príncipes no católicos. Durante muchos años protegió a Isabel de Inglaterra contra la amenaza de excomunión papal, y en 1566-1567 contó con tropas luteranas (con sus propios capellanes luteranos) para reprimir a los rebeldes calvinistas en los Países Bajos. Y lo más notorio fue que en 1583 y a principios de 1584 abordó a Enrique de Navarra, jefe de los hugonotes franceses, y le ofreció un subsidio si se avenía a declarar la guerra al rey católico Enrique III de Francia”: G. PARKER; Felipe II, Madrid 19843, p. 76. “Felipe II se comportaba como una especie de director general de asuntos eclesiásticos”: A. EIRAS ROEL; “Felipe II en su tiempo. Religión y política en las coordenadas de su reinado”, en A. EIRAS ROEL (Coord.), El Reino de Galicia en la Monarquía de Felipe II, Santiago de Compostela 1998, p. 64. Cf. también M. FERNÁNDEZ ÁLVAREZ; Felipe II…, p. 260.


448 Importantes aportaciones a este repecto en F. RULARE (dir.); I Religiosi a Carte. Teologia, politica e diplomazia in Antico regime. Atti del seminario di studio Georgetown University a Villa . Fiesole, 20 ottobre 1995, Roma 1998.


449 T. EGIDO; “Introducción”, en Historia de la Diócesis de Valladolid, Valladolid 1996, p. 9. En el mismo sentido Melquiades Andrés, desde la perpectiva de la espiritualidad de la época, afirma: “Es claro el peso del espíritu de reforma en el siglo XVI; diáfana y casi provocativa para el hombre de hoy la interferencia de reyes y nobles en asuntos de Iglesia y de ésta en asuntos terrenos”:Historia de la Mística de la Edad de Oro en España y América, Madrid 1994, p. 14; “la reforma es un hecho complejo doctrinal y religioso, al que no faltan derivaciones políticas”: ibid., p. 215.


450 “Memorial del licenciado Padilla. Viole su Md a 27 … 1574. …el nuncio a hecho reformador de estos franciscanos en la provincia de Burgos a un fr. Francisco de Fonseca, recoleto de la provincia de S. Gabriel… Confío en que se remediará pronto el general daño que ay”: AZ, carpeta 163, nº 14. En otro memorial se dice: “La pobreça de los edificios nunca a sido tan mal guardada de los claustrales como es oi de los observantes, sino vease si desde que la orden se fundó se a edificado en calera tan soberbia como la que fr. Juan Navarro edificó en San Francisco de Sevilla y otra de mármoles negros de la misma traza en San Francisco de Granada. Las celdas que fueron en tiempo de los claustrales no ay quien quiera morar en ellas, por lo qual casi en todas las partes se an edificado otras mas sumptuosas… apenas ay convento que no las tenga mayores, hasta una casilla de el Puerto de Santa María tiene un aposento de guardián que ningunos claustrales la osaran labrar en Toledo”: AZ, carpeta 163, nº 25. Alonso Gutiérrez escribiría un extenso y argumentado memorial al rey Felipe II en defensa de los Franciscanos Observantes de Andalucía, de fray Juan Navarro en concreto y contra el licenciado Padilla, publicado en AIA 24 (1964) 83-91. De este memorial, aunque figura sin autor, hay una copia: BN, Manuscrito 17909, fols 85-98. Luis Manrique, capellán real, escribía desde Sevilla al rey el 19 de mayo de 1575: “Yo he escripto los advertimientos que embio a V. M. para la reformacion de la orden de San Francisco”: AIVDJ, envío 90, caja 128, n º 360. El arzobispo de Sevilla, el 19 de julio de 1576, escribía: “…la reformación de la orden de sant Francisco conforme al cristianisimo y santo zelo y deseo de V. Md. porque tenido este negocio por el más dificultoso de todos las demás órdenes ansi por haber en esta sancta religión tantas personas de letras y buenos entendimientos como por estar más extendida que otras, temiamos que havia de haber más dificultad…”: AIVDJ, envío 89, caja 125, nº 68.


451 Cf. J. MARTÍNEZ MILLÁN; “En busca de la ortodoxia…”, p. 205.


452 Ver nota 229.


453 “Bernardo de Fresneda, obispo de Cuenca, al que ya conocemos por el ardor y protagonismo que puso en la separación de nuestra provincia de Cantabria de la de Burgos, y que también en esta ocasión pudo ser su principal inspirador, aunque en la documentación que manejamos no se le da el relieve que pudo tener”:
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